Sexto partido consecutivo sin ganar en Liga para el Athletic Club y segunda derrota en ese mismo periodo. El equipo rojiblanco se ha vuelto a estancar en la competición doméstica donde no consigue arrancar, dificultando muchas sus opciones europeas la próxima temporada y aferrándose únicamente al clavo ardiente de la Europa League. Los bilbaínos vencieron contundentemente al Spartak de Moscú (1-3) e hicieron soñar con una mejoría que no se plasmó durante el fin de semana ante el Atlético de Madrid, cayendo derrotados y echando en falta la presencia de Raúl García y, muy especialmente, de Aritz Aduriz.

El conjunto vasco volvió a demostrar todas la carencias de la que está compuesta la gestión de la que se hace cargo el ’Cuco’ Ziganda, donde los colchoneros explotaron estas para lograr su objetivo, que no era otro que la victoria, como así no parecía ser el del Athletic. El primer tanto de los locales, fruto de la falta de entendimiento entre Mikel San José y Ander Iturraspe, hizo mella en un equipo sin nexo en su juego ni cara reconocible para la afición, que no se explica la presencia del ex delantero aún en el banquillo. La competición europea parece ser la única explicación a flote para el técnico navarro, cuya posición quedaría desquebrajada de no continuar consumando pasos en la misma.