El curso pasado fue inolvidable para Saúl Ñíguez. Tras pasar la temporada anterior cedido en el Rayo Vallecano, el joven centrocampista de sólo 20 años se asentó en el primer equipo del Atlético de Madrid y participó en 35 encuentros, consiguiendo además cuatro tantos. Esta promesa rojiblanca es consciente de que la dura competencia que tiene en la plantilla le pone muy difícil contar con continuidad.

«Yo no pido ser titular, todos siempre queremos jugar más. El entrenador sabe lo que puedo dar y yo juego donde me diga», explica en As. Durante el último amistoso que el equipo jugó frente al Oviedo, Saúl ocupó la demarcación de mediocentro, un sitio conocido por el canterano: «Es en la posición en la que más cómodo me siento. He jugado ahí muchas veces. Lo hacía en el filial y en las categorías inferiores. Tengo claro lo que hay que hacer».