Sendas goleadas, ante Francia y Holanda respectivamente, han provocado que las selecciones de Australia y Hungría se queden, momentáneamente, sin seleccionador.

Y es que, mientras la federación oceánica decidía destituir a Holger Osieck por la dolorosa derrota por 6-0 ante les bleus, el entrenador magiar Sándor Egervári presentaba su dimisión visiblemente abochornado por el 8-1 que le endosó la Oranje. «Después de semejante derrota, es honesto que dimita. Siento que es lo correcto, es un golpe al fútbol húngaro», espetó.