Renato Sanches (21 años) mira al futuro con preocupación. Galardonado con el Golden Boy en 2016, el luso ha experimentado desde entonces una evidente decadencia que ha situado su carrera al borde del abismo. Tras superar una cesión intrascendente en el Swansea City, el centrocampista regresó el pasado verano al Bayern Múnich con el objetivo de hacerse un hueco en los planes de Niko Kovac, pero lo cierto es que la temporada está a punto de concluir y sus estadísticas apenas reflejan cuatro partidos de Bundesliga como titular.

«Todos saben que quiero jugar más. ¡Cinco minutos no es suficiente! Jugar es lo que amo. Hago lo mejor en cada sesión de entrenamiento. El entrenador también lo sabe, mis compañeros de equipo también (...) Siempre tengo que estar listo. Lo hago lo mejor que pueda en esos cinco minutos. Tengo la confianza y estoy jugando bien cuando tengo la oportunidad», reconoció el futbolista al ser consultado por Bild.

Por eso, no parece en absoluto extraño que, de cara al curso que viene, el portugués desee cambiar de aires y localizar un conjunto en el que cuente con más opciones de recuperar el nivel que exhibió durante su estancia en el Benfica y en la Eurocopa de Portugal. «Creo que sí. Si es un préstamo o es mejor una venta, ya lo veremos», espetó.