Tres jornadas hasta empezar a demostrar lo diferencial que puede ser el danés en las filas del Celta de Vigo y una explosión de juego que se vio recompensado en un par de goles y, sobre todo, en asistencias, porque si hay algo en lo que brilla Pione Sisto es en poner ese paso perfecto para que el compañero defina, brillando su asociación de Iago Aspas. 9 asistencias en 9 partidos, desde la jornada 3 a la 12, que hacía destacar al futbolista con su nivel y como uno de los líderes en la clasificación de pasadores de gol que perdió a partir de ahí su toque.

El rendimiento de Pione se apagó. Hizo valer ese factor efervescente que cada vez va dejando menos burbujas en el vaso hasta que al final acaba pasando una factura como la actual, en la que el jugador no está consiguiendo ser lo desequilibrante que acostumbró a ser tanto durante la temporada pasada como al inicio de la actual, justo en el momento en el que el Celta quiere pugnar la plaza europea. La recuperación del mejor Pione Sisto se antoja una clave en las aspiraciones celestes que necesitan contar con uno de sus mejores efectos en la recta final de temporada.