Era el año 2013 cuando el Arsenal se decantó por llamar a su puerta., justo un año después de haber cerrado el negocio a la inversa que convertía a Carlos Vela en futbolista a todos los efectos del conjunto txuri-urdin tras una campaña cedido en la Real Sociedad. El ataque se había traducido en una apuesta letal que recordaba en gran parte a la de antaño, de los De Pedro y compañía, que los gunners quisieron cortar en su apogeo, algo a lo que reconoció que estuvo abierto.

Como recuerda diario AS, en su bibliografía Antoine Griezmann habla de esta oportunidad marchita: «En el verano de 2013, Gilles Grimandi, ojeador del Arsenal, me dijo que Wenger estaba interesado en mí, así que dejé de lado todas las demás ofertas. Yo esperé y seguí esperando. Mi representante (Eric Olhats) llamó a Gilles y le dijo que seguía el interés. Finalmente, horas antes de que cerrara el mercado, el Arsenal nos comunicó que no haría ningún movimiento. No me gusta que me digan que pasará algo y luego no suceda. Cuando Eric me dijo que estaban interesados nuevamente, le dije: ‘olvídalo». Ahora, el destino ha reunido al que pudo ser su destino con el que lo fue tan solo una temporada después, el Atlético de Madrid, estando ya él consagrado como una estrella. ¿Se arrepentirá el Arsenal en las dos noches de UEL que tiene por delante de no haber acometido su fichaje?