En el modesto FC Nordsjaelland, conjunto que esta noche mide sus fuerzas con el hasta ahora imparable Chelsea, sólo hay dos nombres que consiguen llamar la atención de los aficionados españoles, los de Patrick Mtiliga y Andreas Laudrup.

El primero jugó dos campañas en el Málaga en las que apenas dejó huella; mientras que la "fama" del segundo se debe más a la notoriedad de su apellido que a su talento. Hijo del mítico Michael Laudrup, el atacante tratará de aprovechar el paso de su equipo por la Champions League para reivindicarse como un futbolista con identidad propia.

«El nombre ha sido una carga. Todo el mundo sabe lo que significan los Laudrup aquí. Solía llevar sólo su nombre de pila en su camiseta y se empeñó en ser conocido sólo como Andreas en la ficha del equipo», relató Morten Wieghorst, el técnico que llevó a este delantero al cuadro de Farum en 2009.