En apenas seis meses, Bernardo Silva (20 años) ha pasado de ser un completo desconocido a convertirse en uno de los motores del Mónaco (21 partidos, 3 goles), escuadra que no ha dudado en abonar los 15,7 que exigía el Benfica para convertir la cesión de su pupilo en un traspaso definitivo.

Capacitado para jugar por ambos costados o en posiciones más centradas, el mediapunta está destacando en la Ligue 1 por su facilidad para crear peligro desde la banda derecha. Partiendo desde esa zona, el jugador aprovecha su condición de zurdo, para regatear hacia dentro y sembrar el pánico en la frontal del área, en un movimiento que recuerda, y mucho, al que tradicionalmente ejecuta Arjen Robben.