Una solidez nula ha caracterizado la temporada actual del Espanyol. El conjunto perico ha intercalado resultados positivos con negativos dando lugar a momentos de rachas en las que se creía que, liderados por un sensacional Gerard Moreno, el club podría aspirar a cotas más altas y otras, en las que se temía que el equipo cayera al fango del descenso del que actualmente le separan 9 puntos. Una cantidad que, viendo los resultados de los integrantes de los puestos que dan lugar a la pérdida de categoría, permite al aficionado blanquiazul respirar holgado sin ningún tipo de congojo.

No obstante, esto no evita que la crispación respecto al proyecto asentado en Cornellá se llene de dudas, siendo el primer señalado un Quique Sánchez Flores por el que se bramó su marcha desde la grada, habiéndose repetido cuando el equipo no arrancaba. El técnico madrileño no tendría ya el total respaldo de la afición en la que es su segunda temporada al frente del club, donde ha vivido una situación difícil respecto a la plantilla sin obtener los refuerzos que en gran medida esperaba. El Espanyol es el cuarto peor equipo como visitante esta campaña (8 pts) y el 5º que menos goles anota, lo que complica de sobre manera la trayectoria positiva del club. Una etapa que, en el caso del preparador, pudo llegar a su fin con la oferta del Stoke City para regresar a Inglaterra, donde apostó por una continuidad que ahora deja muchas incógnitas en su camino.