Una nueva derrota del Espanyol ha puesto al cuadro perico en jaque. Los resultados en Cornellá-El Prat eran la nota positiva de la temporada ante un despliegue sobre el campo que no está dejando buenas sensaciones en ningún encuentro. Ante el Girona, el equipo lo intentó, pero acabó bastando un tanto solitario de Timor para caer derrotados y descender profundamente en la tabla, colocándose a 4 del descenso, en el puesto 16º.

En rueda de prensa, Quique Sánchez Flores se mostró con fuerzas para darle la vuelta a la situación: «Estamos en la obligación de pensar que hay salida y que todo esto tiene solución [...] Yo estoy bien, tuve el tiempo de tomar las decisiones este verano y decidí quedarme. Hay que asumir todo lo que puede venir. Hay que saber virar este tipo de situaciones. Como entrenador no pienso en lo que voy a durar. Solo me importa lo que piensa la afición. Mi escenario de vida es feliz y quiero hacer feliz a otras personas». El técnico fue despedido a final del partido con gritos de «Quique vete ya» por una afición que clama una solución.