Aunque la crispación de la afición se concentra en la imagen de su entrenador, Quique Sánchez Flores, la directiva, según Marca, tiene la intención de respetar su contrato hasta el término de la presente temporada, cuando tomarán la decisión de separar sus caminos y asentar un nuevo proyecto en la entidad. A pesar de que el madrileño tiene un año más firmado, su campaña actual ha acabado con la confianza de todas las posiciones del club perico.

Esta decisión significa que el feudo de Cornellá volverá a mostrar su descontento en el duelo frente a la UD Las Palmas, argumentado esto en la racha que atraviesa el Espanyol, sin ganar y sin anotar un gol en los últimos 5 partidos.