Era el partido a priori menos atractivo del día, porque se enfrentaban dos selecciones con poco cartel que acababan de perder sus primeros compromisos en la jornada anterior. Pero el duelo entre Ucrania e Irlanda del Norte (0-2), ha tenido muchas sorpresas, comenzando por la del marcador, algo que si ven las estadísticas pero no han observado el encuentro les puede sorprender porque los ucranianos han tenido más el balón en todo el choque. Sin embargo, la victoria norirlandesa es justa porque aprovecharon mejor sus bazas, crearon más peligro y actuaron mejor como equipo.

No plasmaron ese dominio en ocasiones concretas, mientras los norirlandeses esperaban atrás para hacer su juego directo, un tanto arcaico, pero que ha sido el más efectivo bajo el temporal que ha asolado el nuevo y lujoso estadio del Olympique de Lyon. De hecho en la segunda parte el árbitro tuvo que detener 5 minutos el duelo ante la granizada que caía sobre los jugadores, que antes habían soportado una hora de lluvia torrencial, en la que los del Reino Unido se sintieron como en casa y jugaron mejor sus bazas.

La mejor prueba fue el gol de Gareth McAuley al comienzo de la segunda mitad, en el 48’, que a la postre fue un tanto vital porque el de McGinn llegó en el descuento con los ucranianos volcados en ataque. El cabezazo fue impecable ante un Pyatov que ya en la primera parte se tuvo que emplear a fondo para evitar encajar más goles. Decepción total para Ucrania, que estaba llamada a pelear por la segunda plaza pero queda eliminada ahora de la competición. El sevillista Yevhen Konoplyanka ha estado activo pero sin acierto, mientras la otra estrella como es Andriy Yarmolenko apenas ha aparecido hoy.