No es fácil jugar con la soga al cuello. Perder el primer partido en una gran competición te deja en una situación incómoda y sin margen de error. Esto es precisamente lo que le ocurrió a Eslovaquia tras caer derrotada ante Galés (2-1) en la primera jornada. Y es exactamente así como debía afrontar su primera final en la Eurocopa. Enfrente estaba una Rusia que sacó un punto de oro sobre la bocina ante Inglaterra pero no podía descuidarse si quería seguir avanzando en la cita continental.

Ambos conjuntos notaron lo que es andar por la cuerda de funambulista y en los primeros compases del partido evidenciaron un notable agarrotamiento. Los dos se jugaban mucho y ninguno daba el paso al frente necesario para asumir el control. Los espacios que dejaba el cuadro ruso entre líneas los aprovechaba un Hamsik de cuyos pies salian ocasiones interesantes. Y es que, aunque Rusia tenía el balón, Eslovaquia era la que arrojaba mejores sensaciones.

Y entonces apareció Marek Hamsik

La presencia de tres puntas en Rusia debido a las lesiones de algunas piezas importantes generaba un notable desequilibrio que se traducía en un juego gris. El partido era francamente mejorable y los aficionados de Lille veían transcurrir los minutos sin apenas sobresaltos. Sin embargo, y cuando pocos los esperaban, se juntaron los jugadores de más talento eslovaco. Marek Hamsik hacía un pase realmente espectacular a un Weiss que resolvía con calidad frente a Akinfeev. El tanto ponía la soga al cuello a una Rusia que se volvía a encontrar con el marcador en contra al igual que días atrás frente a Inglaterra.

El equipo de Leonid Slutsky se descosía por el centro y apenas era capaz de reaccionar al cada vez más constante dominio eslovaco. Marek Hamsik era una auténtica pesadilla que se movía a sus anchas por la zona de tres cuartos ante la pasividad de la escuadra rusa, que pedía a gritos el descanso. Sin embargo, no fue así, pues antes del pitido del árbitro el citado Hamsik dejaba una joya espectacular para poner el 2-0 en el marcador.

La reanudación no supuso demasiadas variaciones en el devenir del encuentro y pese a que Slutsky intentó equlibrar su equipo con una serie de cambios, Rusia no logró repetir lo sucedido ante el Inglaterra. El gol de Denis Glushakov cuando apenas restaban diez minutos para el final generó cierta emoción en la recta final, si bien Rusia fue incapaz de evitar su primera derrota en el campeonato. De este modo, se jugará su devenir en la Eurocopa frente a la Gales de Gareth Bale. A la vista de lo sucedido en la primera jornada, no se trata del mejor rival para esta tesitura.