Duro golpe el que se llevó Rumanía en la jornada inaugural. Protagonista de un destacado encuentro frente al anfitrión en el que puso contra las cuerdas a los de Didier Deschamps en muchos lances del mismo, el gol de Dimitri Payet en la recta final cuando el 1-1 iluminaba el marcador supuso un mazazo de primer orden que le dejaba sin un punto de oro. Enfrente se encontraba hoy Suiza, que aunque sufrió un poco más de cuenta comparecían en el partido con una victoria en la mochila tras doblegar a una incómoda Albania. Al contrario de lo que sucedió el pasado viernes, Rumanía careció del brio con el que acogotó a Francia en los primeros minutos de su debut. Los helvéticos campaban a sus anchas por el campo y llevaban el peso del encuentro mientras las ocasiones se sucedían. Sin embargo ¡cosas del fútbol!, eran los de Iordanescu los que se adelantaban. Stephan Lichtsteiner realizaba un penalti absurdo que transformaba Stancu, que marcó del mismo modo ante Francia y por el momento es máximo goleador de la competición con 2 tantos.

Pese a que era Suiza la que controlaba el partido, Rumanía generaba las ocasiones más claras del mismo y a punto estuvo de poner el 0-2 en el marcador cuando no habiamos alcanzado el minuto 30 en el Parque de los Príncipes. Fue por medio del lateral Cristian Sapunaru, quien estrelló el balón en el poste cuando tenía toda la portería frente a él. Y es que el tanto rumano pesaba como un saco lleno de pesas para una escuadra suiza que partía como favorita y tenía como objetivo el sumar tres nuevos puntos con los que dejar cerrada su clasificación para los octavos de final e incluso pelearle la primera plaza del grupo a Francia. Precisamente con solitario gol de Stancu desde el punto fatídico se llegaba al descanso de un partido que curiosamente ya se antojaba gris antes de empezar y daba razón a los escépticos.

Con renovados bríos salió Suiza al campo en la segunda parte. Después de haber monopolizado el esférico en la primera (62%), la cuestión era ahora saber conducir el balón a la portería contraria y conseguir perforarla... algo que logró mucho antes de merecerlo- Y es que cuando peor estaban jugando los suyos Admir Mehmedi ponía el empate tras el rechace en un corner en el minuto 56. El gol supuso un nuevo impulso para los de Vladimir Petković que seguían dominando el esférico a su gusto se hacían acreedores de la victoria. Sin embargo, con el paso de los minutos ambos conjuntos se mostraban cada vez más temerosos de perder el punto logrado y acusaban el cansacio. Mientras Suiza consideraba que 4 puntos es un buen bagaje a estas alturas de campeonato, los rumanos (con uno) dejaban todo pendiente para el encuentro frente al Albania, en el que podrían elevar su casillero también hasta los cuatro. De este modo, la diferencia de goles puede antojarse clave para conocer al que será segundo clasificado de este grupo.