Siendo jugador del filial de un equipo de Primera División, es importantísimo tener la suerte de gustarle al entrenador del primer equipo. Esto le ha ocurrido a muchos esta pretemporada, y es la forma más fácil de llegar a debutar en la máxima categoría.

En esta situación está Sulayman Marreh, jugador del Granada B. Con tan solo 20 años, Joaquín Caparrós se quedó prendado de él nada más le vio, y ya es un fijo en los entrenamientos de los mayores. La joya de la corona, como algunos le llaman, no ha debutado todavía por algunos problemas físicos al estrés, pero según cuenta el Ideal, el africano está destinado a dominar el centro del campo nazarí en los próximos años.