Una de las leyendas del deporte rey es Gianluigi Buffon, quien ha regresado a la Juventus de Turín, la que ha sido siempre su casa, después de un año de transición en las filas del PSG. En una carta, a modo de biografía, que ha publicado el veterano cancerbero en The Players’ Tribune, ha hecho un repaso a su dilatada trayectoria, haciendo hincapié en una dinámica negativa que experimentó a la hora de superar la siempre complicada y delicada depresión.

«Si vives de forma nihilista, fijándote solo en el fútbol, tu alma empezará a cambiar. Al final, estarás tan deprimido que ya no tendrás ganas de levantarte de la cama», escribe Buffon para sí mismo, exactamente en el preciso instante en el que arrancaba su andadura profesional con 17 años. «En solo unos días, recibirás 3 cosas que son muy, muy intoxicantes, pero también muy, muy peligrosas: dinero, fama y el trabajo de tus sueños. Ahora, seguramente estás pensando: ¿Qué podría ser peligroso de todo esto? Bueno, esto es una paradoja. Por un lado, es cierto que un arquero necesita confianza. Necesita ser valiente. Si le das a un directivo la opción entre el portero más técnico del mundo y el portero más valiente del mundo, te garantizo que elegirá al ’bastardo’ intrépido cada vez», añade el italiano.

El transalpino, de 41 años, relata en una nota realmente extensa varios detalles de sus vivencias durante todo este tiempo: «Una mañana, cuando salgas de la cama para ir a entrenar, tus piernas comenzarán a temblar sin control. Estará tan débil que no podrá conducir un coche. Al principio, pensarás que es solo fatiga o un virus, pero luego empeorará. Todo lo que querrás hacer es dormir. En el entrenamiento, cada parada se sentirá como un esfuerzo titánico. Durante 7 meses, tendrá dificultades para encontrar alegría en la vida. Tu rutina puede convertirse en una prisión. Tú vas a entrenar. Vienes a casa y ves la televisión. Te vas a dormir. Haces lo mismo al día siguiente. Tú ganas. Tú pierdes. Se repite y se repite». Un testimonio que refleja a la perfección la exigencia y la dureza de la vida, incluso para una estrella de la magnitud de Buffon. Porque, al final, no deja de ser una persona como otra cualquiera.