Olympiakos 2 – 2 Tottenham Hotspur

El vigente subcampeón de la Champions se estrenaba en la presente edición en un terreno complicado como es el infierno griego, en este caso para verse las caras con el Olympiakos. De todos modos, los pupilos de Mauricio Pochettino demostraron una gran pegada a lo largo de los primeros 45 minutos, especialmente durante la media hora inicial de juego. Harry Kane se aprovechó de un error en la zaga rival para ser derribado en el interior del área y, posteriormente, enviar el cuero al fondo de las mallas desde el punto fatídico (0 – 1). Aun así, el Olympiakos estaba jugando mejor que los Spurs.

Sin embargo, la situación sería aún más adversa cuando Lucas Moura, el héroe en aquella vuelta de semifinales en el Johan Cruyff Arena, ejecutó un certero disparo desde fuera del área para subir el 0 – 2 al electrónico. Daniel Podence, uno de los más activos en el equipo local, recortaría diferencias justo antes del descanso después de una gran pared con Mathieu Valbuena (1 – 2). De hecho, sería el francés el que devolvería la paridad al luminoso al poco de arrancar el segundo acto. Una pérdida de Christian Eriksen provocó que Jan Vertonghen derribase al ex de Olympique de Marsella y Olympique de Lyon, entre otros, cometiendo la pena máxima. El talentoso jugador engañó por completo a Hugo Lloris, situando el 2 – 2 para incredulidad de Pochettino en el área técnica. Kane estrellaría el esférico contra el travesaño en el tramo decisivo de la contienda, si bien es cierto que estaba en posición antirreglamentaria (al igual que Dele Alli al recibir el pase de la muerte de Eriksen). Tropiezo inesperado del Tottenham en el Estadio Georgios Karaiskakis, sobre todo al haber desperdiciado una renta más que notoria.