El delantero colombiano está entrando en la faceta conocida para aquellos que le vieron jugar antes de recalar en Sevilla, cuando era una de las referencias en el ataque de la Sampdoria. El que es ahora, comienza a parecerse mucho más a ese ambicioso y luchador futbolista que dio el salto desde la Serie A y que aseguraba goles como medicina de grandes males. Su arranque de temporada no cuajó en el Sánchez Pizjuán y muchos cuestionaban su inversión. El jugador confesaba en la web del club su sentir: «Las ganas de demostrar desde el inicio el por qué se me había fichado y por qué se había pagado tanto por mí me llevaba a tener ansiedad y a cometer errores que normalmente no suelo cometer. Gracias a Dios pude superar esa situación revertir toda esa situación mala que se había creado en el inicio. Ahora estoy contento con el presente y con el ánimo de seguir por ese camino».

La llegada de Vincenzo Montella ha sido fundamental para Luis Muriel. El técnico italiano apostó por él y le ha devuelto la confianza perdida: «Nunca dejé de trabajar, de perseverar, sabía que era un momento que tenía que pasar y que iba a llegar la recompensa a mi trabajo. Nunca bajé los brazos, seguí luchando, seguí trabajando y al final obtuve los resultados que yo quería. También ha sido muy importante la llegada de Montella. Esa confianza que me ha dado me devolvió esa tranquilidad que necesitaba para poder hacer esos partidos que he tenido en estos últimos tiempos». Una vuelta a la tortilla que poco a poco hace que el sevillismo aprecie al flamante fichaje cafetero.