Con cinco derrotas en otros tantos partidos de Liga, Míchel tiene la soga al cuello en el Málaga. El entrenador ha sido señalado como claro candidato a ser el segundo cesado tras Luis Zubeldía en Primera División. Por eso el partido de este fin de semana ante el Athletic Club es clave para él. Hoy en rueda de prensa, además de confirmar que Ontiveros está apartado del grupo por una «situación disciplinaria grave», ha hablado de su futuro.

«Siempre soy positivo. Nunca me planteo jugar a nada para no ganar. Creo a pies juntillas que el equipo va a responder. Creo objetiva y fielmente que vamos a ganar porque vamos a hacer un buen partido. Las únicas consecuencias que pienso es en la alegría que se van a llevar mis jugadores y la afición cuando mañana ganemos. Pero no pienso en nada más. Lo que depende de mí es que el grupo esté bien. Si pierdo energía en qué va a pasar después del partido me estoy despistando. Si pienso en el empate para jugar estoy invitando a la derrota. No pienso en que un empate no soluciona los males del equipo», afirmó el preparador.