El último gran despegue del Málaga fue dirigido por Manuel Pellegrini. El técnico argentino entró al equipo y arrasó como un vendaval de energía que lleva a cotas impensables al grupo que allí se concentró y que formó el conocido EuroMálaga. «Tomé una decisión muy difícil en su momento porque la primera vez que me lo ofrecieron dije no. Después supe que el Málaga estaba en un proyecto nuevo, pero era la primera vez que cogía un equipo a mitad de temporada», declara el técnico en una entrevista a 101tv.

La «hazaña», como así la cataloga, tuvo un entresijo profundo y compara su situación a la vuelta a la realidad del equipo: «Llegamos a cuartos en condiciones paupérrimas, donde la mitad de los jugadores se habían ido, donde no había el pago, era un desamparado, sin cabeza visible y donde tuvimos que trabajar mucho. Fue de mucha valía lo que hicimos [...] Málaga no estaba acostumbrada a las campañas que hicimos y cuando uno le agarra el gusto de estar jugando en Europa, después volver a un realidad cuesta más».

Pellegrini recuerda con amargor su salida, no siendo parte de su deseo y echando de menos que el club no tuviera una estabilidad y proyecto que ofrecerle: «Yo me tuve que ir del Málaga porque el club me lo pidió porque no podía seguir con esos contratos. Si hubiera tenido un proyecto ordenado yo habría seguido y no me habría movido nunca más de Málaga, estaba feliz. Creo que ha habido un desorden que no puedo analizar estos últimos años, pero el último que yo estuve fue caótico». Un estado, caótico, que podría resumir bien la actualidad del conjunto boquerón, cuyos coletazos no señalan a que el club pueda conseguir mantener la categoría a final de temporada.