Aunque no llegó a pronunciar su nombre en ningún momento, el técnico del Valencia, el asturiano Marcelino, puso anoche una cruz definitiva al delantero Michy Batshuayi. El belga volvió a mostrarse desafortunadísimo de cara a puerta y provocó en gran medida, que el cuadro che no pudiese superar al Sporting de Gijón en el partido de ida de los octavos de final.

«Creo que tenemos que traer jugadores de arriba. Está claro que la paciencia en algún caso ya se agotó (...) En el primer minuto podríamos habernos puesto por delante. Es la ocasión más clara que he visto en seis meses de competición y ni tan siquiera llegamos a disparar a portería, no es propio de un jugador de Primera y del Valencia», espetó.