La paciencia, ese bien tan preciado en la vida y muy necesitado en el fútbol a la hora de esperar resultados, parece haberle llegado a su fin a Marcelino García Toral respecto al rendimiento del delantero argentino. A pesar de haber sido un aval para que este recalara en el Valencia hasta verano, la confianza depositada en su juego no ha sido devuelta sobre el césped, donde el futbolista ha pasado sin dejar muestras de la calidad que el técnico le atribuía, sin reflejar ese potencial diferencial que rememoraba de su etapa en Villarreal.

El actual Luciano Vietto no es el de antaño. Bien por confianza o por condiciones, no da muestras de ser capaz de remontar su situación y ganarse un puesto cuyas puertas comienzan a cerrarse en la entidad de Mestalla y que le haga meditar ejercer la opción de compra de su contrato. El técnico asturiano ya le ha hecho llegar un mensaje concreto tras dos encuentros consecutivos quedándose sin minutos, siendo reivindicativo lo visto en el duelo frente al Sevilla, donde el escogido para sustituir a Simone Zaza fue Carlos Soler, prefiriendo mover en el esquema a Gonçalo Guedes a la punta del ataque. El Valencia no puede esperar el despertar del argentino en la lucha por sus objetivos y Marcelino, consciente de ello, no va a otorgarle más oportunidades si no le ve listo para ello.