Una de las relaciones más longevas del fútbol moderno está a punto de fracturarse. Diecinueve años después de abandonar el cuadro juvenil del TSV Pähl para iniciar una nueva aventura en el Bayern Múnich, el delantero Thomas Müller (30 años) se plantea muy seriamente la posibilidad de cambiar de aires. De hecho, una información que hoy recoge Sport Bild asegura que el futbolista ha pedido a la directiva que facilite su salida en futuras ediciones del mercado.

Detrás de esta sorprendente decisión se encuentra el hecho de que el actual entrenador del cuadro bávaro, el croata Niko Kovac, ha relegado al jugador a un papel más bien secundario. Aunque el pasado curso siguió contando con él en la mayoría de los partidos (28 veces titular en Bundesliga), el entrenador ha decidido variar sus planteamientos esta temporada y ofrecer más oportunidades a futbolistas como Serge Gnabry o Philippe Coutinho. Como resultado de este viraje, Müller ha comenzado a pasar más tiempo en el banquillo (sólo ha partido en el once inicial en tres partidos de liga), una situación a la que ni está acostumbrado ni piensa resignarse.

En el pasado, directiva y jugador han evidenciado una fidelidad casi inquebrantable. Hace unos meses, ambas partes rechazaron una oferta del Inter de Milán y siguieron la misma línea que tiempo atrás ya les había llevado a esquivar propuestas muy suculentas de Liverpool, Arsenal o Manchester United. Ahora, la situación ha cambiado completamente.

Si finalmente se produce la ruptura, el Bayern se despedirá de uno de sus jugadores más icónicos de los últimos tiempos. En esta casi veintena de años, el de Weilheim ha acumulado la friolera de 495 encuentros oficiales (186 goles y 171 asistencias) y ha resultado determinante en la obtención de, entre otros, ocho títulos de Bundesliga y uno de Champions League.