Se ha marchado Christian Pulisic al Chelsea desde el Borussia de Dortmund, donde había deslumbrado esta temporada pero también anteriormente en sus apariciones. Y dejará previsiblemente 64 M€ en caja, una gran suma por este talento norteamericano al que pronto supo detectar el cuadro alemán.

Y es que no es el primero que sigue ese camino. El estadounidense se ha convertido en el último de los fichajes rentables que ha realizado este club en los últimos años. El mayor sin duda Ousmane Dembélé, reclutado por 15 M€ en 2016 y vendido al año siguiente por 115 M€ fijos más unos suculentos variables que seguirá pagando religiosamente el FC Barcelona.

Entre ambos jugadores, Pierre-Emerick Aubameyang dejaba en el último mes de enero nada menos que 42 M€ en las arcas germanas para irse al Arsenal. En verano los gunners pagaban cerca de 20 M€ por el defensa Sokratis, reclutado antes por la mitad de dinero. Pero si echamos la vista para atrás hay más casos.

Mario Götze, formado en la cantera, dejó 37 M€ en 2013 al irse al Bayern Múnich, cantidad similar a la de Mats Hummels con el mismo club. Antes se produjo otra importante venta que fue la de Shinji Kagawa, quien se fue al Manchester United, mismo equipo que desembolsaría hasta 42 M€ por Henrikh Mkhitaryan. Ilkay Gündogan, Matthias Ginter o Sven Bender han dejado también bastante dinero pero menos.

Ahora con jugadores sumamente atractivos como Julian Weigl o Jadon Sancho en el equipo de Lucien Favre, que ha fichado además a Paco Alcácer por una suma que no parece muy alta, habrá que ver cuál es la siguiente gran venta. Aunque la duda con respecto a este proyecto sigue estribando en saber si, en vista de los resultados deportivos, esta política sigue siendo rentable.