El Bayern Múnich arrancó la final de la Supercopa de Alemania ejerciendo el control del esférico en el Signal Iduna Park, feudo de su rival, el Borussia Dortmund. Pese a ello, el conjunto comandado por Niko Kovač era incapaz de generar ocasiones de peligro para inquietar los dominios de Marwin Hitz. De todos modos, era el vigente campeón de la Bundesliga el que proponía más acciones de interés en los compases iniciales.

Aun así, el Dortmund se fue reponiendo poco a poco de la presión que estaba ejerciendo el Bayern. Comenzaban a respirar las tropas dirigidas por Lucien Favre, que también trataban de incomodar a su oponente en el terreno de juego. Hay que destacar que ambos estaban cometiendo demasiadas imprecisiones a la hora de hacer triangulaciones, especialmente en las figuras de Thiago Alcántara y Julian Weigl. Dos futbolistas con gran calidad con el cuero, pero que no terminaban de asentarse.

Llegó el duelo con el resultado gafas (0-0) al entreacto. Tras la reanudación, una pérdida de Thiago provocó que Jadon Sancho, una de las estrellas del Borussia, percutiera por el costado diestro, arrastrando con él a varios jugadores del Bayern Múnich. Su envío a la frontal del área fue a parar a Paco Alcácer, quien batiría a Manuel Neuer con un disparo cruzado ante el que nada pudo hacer el arquero para evitar que el 1-0 campeara en el luminoso del fortín del Dortmund. Acto seguido, lo intentaría Kingsley Coman, pero no fue capaz de lograr que su acción llegara a buen puerto.

Poco después, Thiago volvería a perder el esférico en el círculo central, aunque, en esta ocasión, Sancho no tuvo la convicción necesaria para asestarle un nuevo mazazo a la escuadra bávara. A continuación, sería Weigl quien no controlaría correctamente el cuero, lo que permitió que Thomas Müller iniciase un contragolpe de tiralíneas que concluiría con una buena intervención de Hitz a disparo de Leon Goretzka. El Bayern dispondría de una doble oportunidad instantes más tarde para nivelar la batalla, pero el portero del Dortmund estuvo realmente inspirado para evitar el tanto de los muniqueses. Además, la jugada terminaría con cartulina amarilla para Robert Lewandowski (por un encontronazo con Hitz).

Kovač movería ficha con la entrada al césped de Alphonso Davies, reemplazando a Thomas Müller. Joshua Kimmich efectuó una jugada individual realmente ’Maradoniana’, pero le faltó una pizca de suerte para haber igualado la final a falta de menos de media hora para finalizar el duelo. Sería Jadon Sancho quien, tras beneficiarse de la enésima pérdida de balón de Thiago, lanzaría una contra que no pudo detener el Bayern y remataría con una definición sublime por debajo de las piernas de Neuer para colocar el 2-0 que, a la postre, sería definitivo.

Los dos técnicos siguieron moviendo fichas en el banquillo, donde el míster de los bávaros pretendía que los suyos voltearan una situación que parecía prácticamente insalvable. De hecho, hubo un pequeño rifirrafe entre Kimmich y Sancho, en lo que pudo considerarse una agresión por parte del futbolista del Bayern Múnich, pero que finalmente se saldaría con una tarjeta amarilla para el internacional teutón.

Y no habría tiempo para mucho más, por lo que el Borussia Dortmund se impondría por 2-0 para conquistar su primer título desde hace un par de años, el primero de la era Favre y, de esta manera, cortar la hegemonía del Bayern en la Supercopa alemana (había ganado el trofeo durante los últimos tres cursos). Sin duda, la entidad del Allianz Arena tendrá que moverse en el mercado de traspasos, donde Leroy Sané es uno de los mayores deseos del cuadro de Niko Kovač.