El Paris Saint Germain aún se frota los ojos. Demasiado centrado en cuidar a unas estrellas fichadas a golpe de talonario, el todocampeón francés no supo mimar a uno de los mayores talentos surgidos en el fútbol galo en los últimos años. Se trata de Kingsley Coman. «El problema con el que Kingsley Coman se encontraría ahora en el PSG es que tendría por delante a Ángel di María, que costó 63 M€, Edinson Cavani (64 M€), Zlatan Ibrahimovic, que es imprescindible, o Ezequiel Lavezzi Lucas Moura, por los que se pagaron 30 M€ y 40 M€ respectivamente. Laurent Blanc no siempre elige al jugador que está en mejor estado, ya que hay una jerarquía muy fuerte», nos recuerda nuestro corresponsal en Francia Alexis Pereira sobre la situación que viviría ahora el jugador de no haber cambiado de aires en verano de 2014.

A la vista de las pocas oportunidades de las que iba a disponer en el equipo de Laurent Blanc después de una temporada 2013-2014 en la que únicamente disputó 2 partidos, el parisino decidió hacer las maletas y marcharse en dirección a Turín para enfundarse la elástica de la Juventus, imitando en gran medida lo que hizo unos años atrás Paul Pogba desde el Manchester United.

Sin embargo, mientras su compatriota disputó 37 partidos (5 goles) y fue una pieza importante para la Vecchia Signora ya en su primera temporada, Kingsley Coman se convirtió en un habitual en el banquillo de Massimiliano Allegri y apenas tuvo minutos en 20 encuentros (7 como titular). Y es precisamente aquí donde apareció una oferta que cambiaría el futuro del galo. Llegaba desde Baviera, y nada menos que del Bayern Múnich.

Llegar y besar el santo

El gran precursor de esta oferta fue Michael Reschke, director técnico del cuadro bávaro desde verano de 2014 y que había intentado su fichaje ya con anterioridad para el Bayer Leverkusen cuando formó parte del staff técnico del conjunto de las aspirinas, donde se encargó de descubrir entre otros a René Adler, Bernd Leno, Stefan Kießling, Simon Rolfes, André Schürrle o Arturo Vidal. Los problemas físicos en varias de sus piezas de ataque como Arjen Robben o Franck Ribery provocaron que el francés llegara al Allianz Arena cuando el mercado de fichajes daba sus últimos estertores.

Pese a la facilidad por todos conocida de Pep Guardiola de dar oportunidades a los jóvenes talentos, pocos eran los que realmente apostaban por la continuidad de la que está disfrutando Coman en Alemania. Hasta la fecha son 12 los partidos que ha disputado a las órdenes del técnico de Santpedor, quien ha sabido explotar su versatilidad tanto en el extremo diestro (7 partidos en los que ha sumado 2 goles y 3 asistencias) como en el zurdo (5 partidos con 1 gol y 4 asistencias).

Consultado sobre cómo está siendo la temporada del joven atacante de 19 años, nuestro corresponsal en Alemania Matthias Rudolph apunta que «Está jugando muy bien. Es espectacular. No entiendo como la Juventus ha permitido su salida». Además, se deshace en elogios a sus cualidades: «Es como Douglas Costa. Su arrancada es espectacular. Arjen Robben está en constante movimiento, pero tanto Costa como Coman pueden estar parados y aceleran en una fracción de segundo».

De este modo, pocos son los que dudan que el Bayern Múnich ejercerá la opción de compra que tiene sobre el futbolista, por quien se firmó una cesión por dos temporadas que podría convertirse en traspaso definitivo a cambio de 20 M€ que sumar a los 7 M€ ya desembolsados. Así, Karl-Heinz Rummenigge no ha dudado en alabar al atacante reconociendo que «Estamos muy contentos con él. Es un chico muy agradable y un buen jugador. A la vista de su edad, creemos que puede tener un gran futuro con nosotros». Se trata de una opinión que también comparte Arturo Vidal, quien ya compartió vestuario con él en Turín y ahora hace lo propio en Múnich: «Yo creo que él va a hacer un gran trabajo aquí. Él será uno de los grandes futbolistas del futuro, pues tiene mucha calidad». Con la Eurocopa de su país en el horizonte, y la continuidad que le está dando Pep Guardiola, el ya internacional francés en dos ocasiones podría convertirse en una de las sorpresas del anfitrión en la cita continental.