20:45. Madrid. Santiago Bernabéu. Todos los ojos del planeta fútbol estaban puestos a la misma hora en el feudo del Real Madrid. En disputa, el partido más largo del mundo. Desde que el sorteo deparó el emparejamiento entre el cuadro de Chamartín y el Paris Saint Germain en estos octavos de final de la Liga de Campeones muchos son los que hablaron incluso de una final anticipada. Frente a frente estaban el que ha sido campeón de las dos últimas ediciones con uno de los grandes aspirantes al título merced a la millonaria inversión en nuevos fichajes realizada el pasado verano.

En los aledaños del coliseo madridista se vivía el ambiente de las grandes citas. Nadie duda que la Champions es la competición fetiche de un Real Madrid que después de despedirse de Liga y Copa del Rey se aferra a la Orejona como gran tabla de salvación para una temporada en la que ya ha levantado otros tres títulos. El balance ante escuadras de la Ligue 1 era inmejorable pues después de haber recibido a Niza, Olympique de Marsella, Mónaco, Olympique de Lyon, Auxerre y el propio PSG el balance en su feudo era de 9 victorias y 3 empates en 12 partidos.

Partía la previa del choque con algunas sorpresas. La más destacada, la presencia en el once de Isco Alarcón en detrimento de un Gareth Bale que después de ser suplente en el choque de Liga ante la Real Sociedad volvía a ver el inicio del choque desde el banquillo. La intención de Zinedine Zidande parecía clara: hacerse con la posesión y llevar el choque del partido. En la otra orilla, Unai Emery decidía que fuera Lo Celso el que ocupara la posición de un Motta que no entró en la convocatoria. Otras de las decisiones del técnico vasco de inicio fue la presencia de Kimpembe en el centro de la defensa en vez de Thiago Silva y Yuri en el costado zurdo por Kurzawa.

Como era de esperarse para un partido de este tipo, el Real Madrid comenzó con una presión alta que impedía al Paris Saint Germain sacar el balón con comodidad. Así, el primer tiro a puerta fue para Cristiano Ronaldo en el minuto 2 y Toni Kroos volvía a intentarlo en el 4. El Santiago Bernabéu bramaba con los suyos y el equipo respondía con un buen juego. Sin embargo, con el paso de los minutos el ímpetu iba bajando y el líder de la Ligue 1 disfrutaba de más posesión. Fue precisamente así como en el minuto 26 Neymar protagonizaba una gran jugada en la que terminaba cayendo antes de dar el balón de forma defectuosa a Mbappé. El Real Madrid contragolpeaba con rapidez y tan solo la cara de Areola salvaba lo que parecía el primer gol de Cristiano Ronaldo después de un sensacional pase de Marcelo. Sin embargo, fueron los visitantes lo que abrieron el marcador. Fue Adrien Rabiot en el que el minuto 33 culminaba llegando desde segunda línea. Era el 0-1 y el Real Madrid estaba contra las cuerdas. Tanto es así que Edinson Cavani estuvo a punto de poner la sentencia apenas un par de minutos después.

El Real Madrid da la vuelta a la tortilla

Y cuando lo blancos parecían más cerca que nunca del ko, emergió el carácter de los de Zinedine Zidane. Si algo tiene este equipo es tesón y amor propio. Sobre todo en estas citas. El primer aviso lo realizó Karim Benzema desde la frontal del área con un lanzamiento que acabó sacando el guardameta francés. Ya en la recta final un absurdo y claro penalti de Lo Celso era transformado por Cristiano Ronaldo. Era el gol 100 del Balón de Oro con el Real Madrid en la máxima competición continental y servía para abrir una eliminatoria vibrante.

Pese a que el gol del empate había llegado en un momento clave y parecía servir de estímulo al Real Madrid, la segunda mitad fue de claro dominio para los visitantes. Eran precisamente los franceses lo que se hacían con el control del balón y veían como las opciones a su favor se sucedían. Zinedine Zidane decía dar un poco más de velocidad al equipo apostando por la llegada Gareth Bale por un Karim Benzema absolutamente desparecido en el minuto 68. Mucho más espero el galo para dar entrada Marco Asensio y Lucas Vázquez. Lo hizo en el 79, minuto en el que se sentaron Casemiro e Isco.

Aportó el gallego un mayor dinamismo al ataque merengue. Y Asensio… es Asensio. Del balear nacía una buena jugada en el minuto 83 que Cristiano Ronaldo convertía en gol con el muslo. El gol llegaba en el momento en que más lo necesitaba un Real Madrid al que la apuesta por la sangre fresca le había dado un resultado sensacional. Sergio Ramos levantaba los brazos pidiendo el apoyo de una afición entregada y que buscaba un 3-1 que dejará pintada la eliminatoria pintada de color blanco.

Y el 3-1 llegó. En esta ocasión fue el brasileño Marcelo el que perforaba nuevamente la portería de Areola aprovechando un nuevo pase de Marco Asensio. El exfutbolista del Real Mallorca estaba dando un auténtico recital confirma su importancia en este equipo y que su presencia en el once debe ser clave.