En mayo fue Anfield. El año anterior Roma. Pero los precedentes tampoco se olvidan. Turín, París, el extinto Vicente Calderón… Incluso Old Trafford (pese a la victoria), Lyon, Milán… El pasado lunes se cumplían 4 años del último gol de Luis Suárez fuera de casa en Europa y en ese tiempo, sea casualidad o no, salir por los campos del continente se ha convertido en todo un suplicio para los aficionados del FC Barcelona.

Se han logrado victorias, sí, pero poco convincentes. Incluso por la mínima con goles en propia, como ante Sporting de Portugal hace dos temporadas o en el feudo del Manchester United el pasado mes de abril. Así que, si miramos en conjunto todo, y unimos el final de la era Luis Enrique con la etapa de Ernesto Valverde, está claro que el balance de los azulgranas lejos de su estadio es más que negativo en Champions League.

Anoche a los culés les salvó su gran portero, Marc- André Ter Stegen, y hasta el larguero. Una derrota no hubiera sido inmerecida, aunque el punto sea bueno por la idiosincrasia del grupo. Y parece que ni los fichajes (Griezmann, De Jong), ni la vuelta de Lionel Messi cambian la cara a un equipo que sufre mucho sin el calor de los suyos.

Sufrimiento que ya no se oculta

«El resultado es el que es. Hemos sufrido mucho, hay que reconocerlo. Ellos han llegado con más peligro y a nosotros nos ha faltado profundidad en los últimos metros. Ellos han tenido el penalti, el tiro al palo... Ellos son fuertes en casa, esto está empezando y era un partido difícil para nosotros. Ha habido unos momentos en los que hemos hecho unas pérdidas en zonas de definición y ellos nos han metido tres o cuatro contras y nos lo han puesto complicado pero Marc ha estado bien. Y aunque luego hemos dominado la parte final, apenas hemos tenido ocasiones a excepción de la última de Leo al final», afirmaba con sinceridad Ernesto Valverde al final del encuentro.

El entrenador, a quien en muchas ocasiones se ha criticado por su conservadurismo, mostró ayer su versión más ofensiva en busca de cambiar esa tendencia que lo ha condenado en los últimos años. No ha dado con la tecla para ganar por Europa, y eso que ayer intentó ser más atacante, con Arthur y De Jong en la medular (tuvieron buenos minutos en la primera parte), e incluso retirando a Sergio Busquets con media hora de partido por delante.

También hizo debutar a Ansu Fati de titular y desde la pizarra intentó un equipo más ofensivo que nunca. Sin embargo, lo que parece claro es que defensivamente su equipo tiene muchas lagunas. Ayer por vez primera este curso no encajó, pero probablemente era el día que más lo mereció y no siempre su portero podrá salvar los muebles. Apenas hay competencia en la zaga y sin la pelota su equipo sufre en demasía. En ataque, aunque el tridente no esté ajustado por falta de minutos, preocupa la falta de contundencia de Antoine Griezmann, fichaje estrella del verano, y la falta de puntería del citado Suárez en estos años. Veremos cómo puede arreglar el Txingurri todo esto porque tiene trabajo por delante…