Mientras en España obviamente toda la atención se centra en el Real Madrid – PSG de mañana, en Italia teníamos esta noche otra eliminatoria sin duda de renombre. El Tottenham, que en otoño fue superior a los blancos, se enfrentaba a una prueba de fuego visitando ahora al vigente subcampeón: una Juventus de Turín que suele ir de menos a más en todas las temporadas, y una escuadra experta en eliminatorias y con bastante más experiencia por tanto en un escenario como el de hoy. Y este fue desde luego el guión del choque. Apenas se había superado el minuto de juego cuando Gonzalo Higuaín adelantaba a los bianconeri, tras una falta botada por Miralem Pjanic, si bien el delantero estaba en fuera de juego. Nervios fuera, esto es la Champions y no te puedes relajar. Los errores son decisivos (hasta los de arbitraje). Pero los de Mauricio Pochettino tardaron en aprender la lección. Siete minutos después, por si no se habían enterado suficiente los ingleses, un penalti de Ben Davies era transformado por el argentino para ampliar las diferencias. Apenas se habían asentado los spurs en el campo y tenían toda una montaña por escalar. Si bien es cierto que, al haberse ganado en otoño el factor campo, un gol cambiaba las cosas.

El planteamiento de Massimiliano Allegri había sido valiente, ofensivo al apostar por Federico Bernardeschi mientras muchos pronósticos indicaban que se decantaría por Rodrigo Bentancur. Los primeros minutos le daban la razón al entrenador italiano, pero también Pochettino jugaba sus cartas. Poco a poco los británicos, espoleados por su tridente de centrocampistas ofensivos (Dele Alli, Lamela y Eriksen) y con Harry Kane siempre amenazante, fueron arrinconando a los transalpinos. No se deberían sentir excesivamente incómodos en este escenario los locales, ya que por jugadores y tradición saben dominar a la perfección esas situaciones en las que tienen que apretar los dientes y defender. Pero este Tottenham está muy bien trabajado, tiene talento ofensivo a raudales y poco a poco fue encontrando la manera de llegar a Gianluigi Buffon. Tuvo el portero italiano dos intervenciones magníficas ante Kane, pero a la tercera fue la vencida. Dele Allí encontró a su socio con un gran pase, lo dejó solo delante del mítico portero transalpino, y el que quizás es ahora mismo el mejor 9 del mundo, no perdonó. El primer paso estaba dado.

Pero, si antes elogiábamos el gran potencial ofensivo del Tottenham, no se puede decir lo mismo de su defensa. La gran ventaja para los visitantes era que los locales apenas llegaban, pero cuando lo hacían evidenciaban muchas carencias. Y en el final del primer acto se vio: Serge Aurier hacía un clamoroso penalti sobre Douglas Costa. Sin embargo, para seguir agigantando su leyenda negra, pese a que había tenido un soberbio inicio de partido, Gonzalo Higuaín mandaba la pena máxima al larguero. La eliminatoria seguía abierta, y si hasta entonces habíamos visto un primer cuarto de la misma muy bonito, con mucho ritmo y ocasiones, lo ajustado del resultado prometía emociones fuertes.

La madurez del Tottenham

Tras una primera parte con tanto ritmo, vertiginosa y emocionante, el bajón era inevitable. El segundo acto tuvo menos ritmo, como es lógico, y eso que comenzó con los locales arrinconando a los británicos en su área. Federico Bernardeschi dio el primer susto a los spurs, que de nuevo padecieron en sus carnes la excepcional habilidad que tienen siempre los italianos para dominar los minutos iniciales y finales de este tipo de encuentros, que suelen ser los más proclives a los despistes defensivos. Sin embargo, poco a poco los spurs fueron imponiéndose de nuevo a los de Massimiliano Allegri, que hoy claramente no dio con la tecla en cuanto a estrategia se refiere.

Es más, de no ser por el gran arreón inicial de los suyos tendría la eliminatoria perdida. Porque el dominio fue de este Tottenham de Mauricio Pochettino, al que quizás le falta experiencia pero le sobra descaro. Aunque por momentos dio la sensación de ser un equipo bastante más maduro de lo que dice su media de edad. No se puso nervioso con el 2-0, y tras un gran trabajo global acabó logrando la igualada. Por cierto, que esta vino a causa de un gol de falta de Christian Eriksen, en el que Gianluigi Buffon colaboró sin duda con un fallo impropio de su calidad y trayectoria.

Hacía el tanto al menos justicia a lo visto en el campo. En este segundo acto el Tottenham, cierto es, tuvo menos ocasiones, pero sí el dominio de la pelota ante un rival que poco pareció demostrar que jugaba en casa. Con temor a encajar más goles y a perder el sitio, sabedores de que queda la vuelta, los bianconeri apenas se desmelenaron en busca de la victoria. Al final, un 2-2 que favorece a los ingleses pero que deja todo abierto. La Juventus de Turín es capaz de mostrar otra cara en apenas tres semanas y ganar en Londres. Experiencia les sobra a sus futbolistas. Aunque el combinado londinense ha demostrado hoy ser más que una suma de talentos. Será un duelo muy atractivo en el que es complicado pronosticar un ganador.