Dos minutos. Este es el tiempo que tardó en derribarse el castillo de naipes del Chelsea. El cuadro de Londres, que después de un partido de ida marcado por los lanzamientos al poste que impidieron su victoria ante el FC Barcelona (1-1) estaba obligado a marcar en el Camp Nou si quería acceder a los cuartos de final, llegaba a la ciudad condal con la intención de plantear un partido correoso en el que fuera el conjunto local el que llevara el peso y aprovechar la velocidad de Eden Hazard y Willian para generar ocasiones de peligro. Al contrario de lo que sucedió en la ida, Antonio Conte decidió apostar por un delantero centro que sirviera de referente en punta de lanza. Se trata de Olivier Giroud, que ha ganado a Álvaro Morata en la carrera por la titularidad.

Sin embargo, el planteamiento inicial del italiano se vio destruido en apenas unos segundos. Lionel Messi culminaba una buena jugada de paredes para abrir el marcador y dar la primera estocada del partido. El argentino emergía para desnivelar la balanza y batir a un Thibaut Courtois que poco podía hacer. El tanto era un notable sopapo al Chelsea. Sin embargo, el conjunto londinense daba una tremenda muestra de personalidad y daba un paso al frente con la intención de buscar el empate. Eden Hazard se mostraba muy participativo y Willian mostraba mucha voluntad. Sin embargo, la defensa adelantada de los ingleses dejaba muchos huecos, toda una invitación para el FC Barcelona.

Y fue precisamente así como el equipo de Valverde sumaba su segundo gol. Un error grosero de Cesc Fábregas era aprovechado a la perfección por Lionel Messi. El argentino servía a un Ousmane Dembélé que marcaba su primer tanto oficial con la elástica culé. Era el 2-0 y aun no se habían alcanzado los 20 minutos de juego. Pese a que algunos agoreros recordaban el último paso del Chelsea de Di Matteo por el Camp Nou, pocos se atrevían a dudar de la presencia del FC Barcelona en el bombo de los cuartos de final.

Al contrario de lo que ocurrió con el primero, el segundo tanto local supuso un duro golpe en la moral de un Chelsea que tardó unos minutos en despertarse. Así, en la recta final del primer tiempo la escuadra de Conte tuvo algunas ocasiones que no terminaron de concretarse. Especialmente significativo fue un lanzamiento de falta de Marcos Alonso en el 45 que tocaba el poste antes de marchase fuera.

Pese a que lo acontecido en el primer tiempo hubiera noqueado a muchos equipos, el Chelsea salió renovado en la segunda mitad. Así, el equipo británico atacaba con peligro y generaba varias ocasiones de gol. Sin embargo, el tanto no llegaba y los blues comenzaban a desesperarse. Y más lo hizo en el minuto 63, cuando Lionel Messi culminaba un contragolpe haciendo el tercero de la noche por debajo de las piernas de un desafortunado Thibaut Courtois que tardará en olvidar este choque. El partido estaba completamente finiquitado y condujeron a un final de choque tranquilo para los locales.

Ha cambiado notablemente el estilo del FC Barcelona. Otrora absoluto dominador de los choques, el conjunto de la ciudad condal fundamenta ahora sus victorias en una sólida defensa y una tremenda facilidad para lanzar contragolpes letales. Los culés penalizan cualquier error del rival y se convierten en todavía más peligrosos cuando se adelantan en el marcador. Y luego esta Lionel Messi, futbolista para el que se hace tiempo se acabaron los calificativos y que emerge justo cuando más le necesitan los suyos.