Borussia de Dortmund 0-0 FC Barcelona

Con la gran noticia de Lionel Messi ya recuperado, esperando su oportunidad en el banquillo, el FC Barcelona se plantaba en Dortmund para iniciar otra temporada en la Liga de Campeones. Ese soñado título que se le ha resistido en los últimos años, precisamente por nefastas actuaciones fuera de casa, en escenarios como el de hoy. Y no parecía ser el mejor momento para afrontar este partido, con un Borussia lanzado e intratable en Alemania, Luis Suárez entre algodones, con la citada ausencia del argentino y un equipo con dudas en defensa, aunque con esperanzas renovadas en ataque con Ansu Fati. Titular esta noche, el joven canterano se presentaba como el gran telonero del capitán, que saldría en la segunda parte. Su desparpajo y sobre todo sus goles lo colocaron a sus 16 años como protagonista de este partido que era uno de los más atractivos de toda la noche europea. Y más si cabe después de que el Inter de Milán se dejara un empate inesperado en casa ante el Slavia de Praga.

Pero volvamos a Alemania. Como era de esperar, Ernesto Valverde prácticamente calcó casi el once del sábado ante el Valencia. Luis Suárez entraba por Carles Pérez como novedad única. Un once diseñado para tener la pelota, arrinconar al rival. Un equipo que es el más reconocible al famoso ADN Barça en las temporadas que el Txingurri lleva como entrenador. Enfrente, un equipo alemán al que no le quema el cuero pero que es especialmente peligroso con espacios, corriendo a la espalda de un rival incauto. De hecho los culés sufrieron especialmente en el primer tramo del partido por ese motivo, con pérdidas de balón que pusieron en riesgo a la zaga culé. De hecho, Marc-André Ter Stegen evitó el primer gol en el 25’ con una gran parada a Marco Reus, en la que demostró sus reflejos. Este Barça sufre bastante en defensa, especialmente cuando Clément Lenglet no está contundente, como hoy fue el caso en un par de acciones. La mejor manera que tienen los azulgranas de defenderse es mantener la pelota y eso es lo que hicieron durante buena parte del primer acto.

Con Arthur Melo como jugador más destacado en esa faceta, apoyado por Frenkie De Jong en el inicio de la presión, los catalanes supieron llevar el control en casi toda la primera parte, y mantener muchos minutos a los locales alejados de su área. Sin embargo al equipo le faltó profundidad para llegar más asiduamente al área de Burki. Hubo intentos, ya que Luis Suárez y Antoine Griezmann dispusieron de ocasiones. También nos demostraron que pueden entenderse y combinar bien. Mientras tanto, Fati comenzó en banda izquierda y acabó en la derecha para atacar con más peligro al costado de Achraf Hakimi. Sin embargo y, a la espera de Messi, al FC Barcelona le hacía falta algo más para dañar a su rival, aunque se mostró bien en el juego aéreo y llevó peligro en esa faceta, que no es la que más dominase. La buena noticia es que, por segunda vez esta temporada, no habían encajado gol en los primeros 45 minutos.

Ter Stegen salva a un mal FC Barcelona

La segunda parte hizo que viéramos a un cuadro culé con los peores pecados que la temporada pasada abocaron a ese desastre de Anfield. El Borussia de Dortmund emergió mucho más intenso, acobardando a los azulgranas en su área poco a poco, que solamente tras una gran ocasión inicial de Luis Suárez (47’) inquietaron a Burki. Parecía como si el partido tuviera que estar en suspense hasta la entrada de Messi, salvador en tantas ocasiones. Muchas esperanzas puestas en el argentino siempre, aunque sea nada más salir de lesión. El equipo fue haciéndose largo, la pelota que en el primer acto duraba mucho en los pies celestes ahora era de los locales, y por si fuera poco Sergio Busquets seguía cometiendo esos errores que lo han acompañado en este inicio de temporada. Por eso el de Badía fue sustituido en el 60’ por Ivan Rakitic, cuando Valverde se quedaba también sin cambios al meter a su capitán y retirar a Ansu Fati.

Pero antes de eso, el equipo de la Renania se había hecho con el partido. Sus envites generaron demasiado peligro a una defensa culé descolocada y a un centro del campo sin la pelota. En ese tramo, emergía la gran figura de Marc-André Ter Stegen, que paró un penalti a su amigo Marco Reus, a quien ya detuvo un mano a mano en el primer acto. Era el 57’ Messi estaba por entrar y el meta germano era de nuevo decisivo, como en tantas ocasiones de la temporada pasada. Su penalti parado y la entrada del 10 dieron alas a los culés, pero fue un espejismo. El torrente ofensivo de los locales no cesaba, y dispusieron de más ocasiones para incluso haber goleado. El larguero y el propio Ter Stegen impidieron que los teutones se adelantaran, pero desde luego lo merecieron. El equipo de Lucien Favre, vertical y magníficamente lanzado por Raphaël Guerreiro, un lateral menos valorado de lo que debería, se comió a un FC Barcelona a quien ni Messi (a evidente medio gas) parecía cambiar una cara mala y una imagen mejorable.

De hecho los instantes finales solamente sirvieron para ver que el cuadro culé no sufrió al tener la pelota ante un rival que no pudo dar más para ganar, algo que sin duda mereció. El Borussia de Dortmund no encontró la manera de perforar la meta de Ter Stegen, que sin duda alguna ha mandado un mensaje más que contundente a su seleccionador, Joachim Löw, y encima en su tierra. A la espera del mejor Messi, el cuadro culé sigue plano, no encuentra un discurso ofensivo constante y no encuentra profundidad ni convence en defensa. Mucho por mejorar tienen los azulgranas si quieren aspirar de nuevo al título.