Volvía el Real Madrid a la Liga de Campeones después de una fase de grupos no excesivamente brillante que concluyó con los blancos segundos de grupo tras el Borussia Dortmund. El rival para el envite de los octavos de final, el Nápoles. Se trata del tercer clasificado de la Serie A y equipo más goleador de la competición italiana con 57 tantos en los 24 partidos disputados hasta la fecha. Con un equipo de neta vocación ofensiva y piezas de indudable nivel como José Callejón, Marek Hamsik, Dries Mertens y Lorenzo Insigne los de la ciudad del Vesubio contaban también con la ayuda de todo un mito como Diego Armando Maradona… aunque desde la grada.

Una de las primeras sorpresas llegaba algo más de una hora antes del comienzo del partido. Y es que Zinedine Zidane decidía sentar al malagueño Isco y el desequilibrante Lucas para dar la alternativa al colombiano James Rodríguez. Tras unos buenos minutos ante Osasuna, el ex del Mónaco era la apuesta por parte del técnico galo de cara a afrontar este trascendental choque. El choque suponía además el regreso a la que fuera su casa de dos viejos conocidos de la afición madridista, como son los casos de Raúl Albiol o de un José Callejón del que hablábamos líneas atrás.

Invicto en los últimos 18 partidos que había disputado en las distintas competiciones (12 victorias y 6 empates), la última derrota de la escuadra de Sarri fue el 29 de octubre ante la Juventus de Turín (2-1) en la jornada 11 de Serie A. Consciente de la importancia del choque, el Real Madrid saltaba con el claro objetivo de hacerse con el control del juego. Tocaba sin prisa y dominaba a un Nápoles que esperaba agazapado a la espera de una buena contra. Con Cristiano Ronaldo y Karim Benzema muy enchufados desde el comienzo, el campeón de Europa tan solo necesitaba 20 segundos para generar la primera ocasión de gol. Fue un tiro del ariete galo que Pepe Reina repelía.

Sin embargo, era el Nápoles el que se adelantaba en el marcador. Lo hacía por medio de un Lorenzo Inisgne que veía adelantado al costarricense Keylor Navas y ponía el 0-1 con un tiro de lejos en el minuto 7. De este modo, la historia quería que fuera precisamente un napolitano el que marcaba el primer gol del Nápoles en el Santiago Bernabéu.

El tanto italiano no afectaba, de cualquier modo, el rumbo del partido. El Real Madrid seguía embistiendo sin suerte la portería. Cabe destacar que el conjunto de Chamartín no comenzaba perdiendo una eliminatoria en casa desde 2012. En aquella ocasión –y con el Manchester United como rival- los blancos terminaban empatando a uno ese partido y luego se llevaba la eliminatoria en Old Trafford. Y tanto llegó llegó el cántaro a la fuente que finalmente lo acabó rompiendo Karim Benzema con la testa. Criticado en las últimas semanas por su falta de implicación, el galo anotaba el empate rematando un pase sensacional de Dani Carvajal en el 18. Pichichi merengue de la Champions League con 5 goles, el delantero dejaba retratado a un Raúl Albiol que se vio superado por el que estaba siendo el mejor jugador del primer tramo de encuentro. Benzema se convertía, de paso, en el máximo goleador francés de la historia de la Champions League con 51 goles y rebasaba a Thierry Henry. Ahí es nada.

Estábamos siendo testigos de un auténtico partidazo. Las acometidas del Real Madrid se sucedían ante un Nápoles que tenía en la endeblez de su defensa su mayor hándicap. Sin embargo, el ritmo iba bajando poco a poco. Mientras Dries Mertens (14 goles en los últimos 11 partidos) no lograba tocar el balón en zona de peligro, James Rodríguez no era todo lo protagonista que se esperaría en lo que suponía su regreso a la titularidad 41 días después de la última vez. Y es que para ver la última vez que el futbolista colombiano formó parte del once inicial hay que remontarse a los 79 minutos que disputó frente al Sevilla en Copa del Rey, oportunidad que aprovechó anotando 2 goles.

El choque caminaba por aguas tranquilas cuando una sensacional jugada del Real Madrid acababa con un pase espectacular de Cristiano Ronaldo que Karim Benzema lanzaba al poste. El francés era el jugador más brillante del Real Madrid en los primeros 45 minutos y daba la razón a un Zinedine Zidane que no ha dudado en apostar por él contra viento y marea.

Dominio blanco tras la reanudación

Y con el 1-1 comenzaba el segundo tiempo. Sin embargo, y al contrario de lo que sucedía en la primera mitad, el Real Madrid veía puerta en la primera ocasión de gol. Cristiano Ronaldo era protagonista de una sensacional jugada en la que asistía a Toni Kroos. El internacional germano, desde la frontal, recogía el regalo del Balón de Oro para marcar un tanto muy similar al que marcó frente al Rayo Vallecano en noviembre de 2014, situar el 2-1 y poner justicia en el marcador para los suyos. Por si esto fuera poco, apenas 4 minutos después Casemiro lanzaba un auténtico misil que se colaba en la portería de Pepe Reina y ampliaba aún más la ventaja. Era el minuto 53 y los blancos ya venían el horizonte más despejado.

El 3-1 no significaba un cambio en el estilo de juego napolitano y seguía apostando por sacar el balón jugado, lo que dada la presión blanca y la falta de de tino de los zagueros italianos se traducía en un sinfín de oportunidades para el Real Madrid. Sin embargo, el Nápoles se resistía a claudicar y lanzaba picotazos peligrosos como el de Dries Mertens, que en el 67 estuvo a punto de recortar distancias. Los minutos avanzaban con el 3-1 en el marcador y el Real Madrid como auténtico dueño del balón. Salvo algunos sustos puntuales (gol anulado a Callejón en el minuto 80), el equipo de Zinedine Zidane no pasaba apuros.

Los blancos eran conscientes que un gol del Nápoles abría la eliminatoria de cara al encuentro en San Paolo. Por el contrario, uno de los locales dejaba la clasificación para los cuartos de final prácticamente cerrada. De este modo, y con el 3-1 con el que ha acabado el encuentro, los italianos aún se permiten soñar con un milagro en su estadio en tres semanas.