No fue titular. De hecho solamente jugó dos minutos del tiempo reglamentario y la prórroga. Pero su gol ha cambiado la historia. La de Alemania porque por fin esta gran generación de futbolistas tiene premio, después de que en los últimos años Italia y España les cerraran el camino a la gloria. Y también la de Europa, ya que por primera vez una escuadra del viejo continente gana en América.

Fue en el minuto 113, en un desenlace similar al de la final de hace cuatro años, aunque el partido fue bastante diferente, mucho más abierto. André Schürrle le daba un genial pase al centrocampista del Bayern Múnich. Su control fue sensacional, y sin que el balón tocara el suelo lograba enviarlo a la red. Una jugada en la que Mario Götze expuso sus mejores virtudes: sus grandes cualidades tércnicas y su capacidad para sorprender desde atrás y ver portería.

Un gol que hace justicia para Joachim Löw, que se ha mantenido fiel a su idea pese a los contratiempos. También con Miroslav Klose, máximo goleador de la historia de los Mundiales. Y sobre todo con el juego desarrollado por la Mannschaft, que pese a generar dudas en algunos encuentros, ha sido el más brillante y vistoso de todo el campeonato. Hoy Argentina ha merecido ganar tanto como Alemania, pero sus delanteros desaprovecharon sus ocasiones y Mario Götze no lo hizo.

Hoy otros futbolistas como Toni Kroos, Bastian Schweinsteiger, Jerome Boateng, Manuel Neuer o el propio André Schürrle merecían probablemente este reconocimiento. Gracias al oportunismo de este jugador, a quien le queda toda la carrera deportiva por delante, Alemania obtiene un merecido premio.