Largo y tendido se ha hablado de la temporada protagonizada por Lionel Messi (27 años) en el FC Barcelona. A un nivel sensiblemente más bajo que las últimas campañas, muchas eran las voces que apuntaban a que el futbolista se estaba reservando durante todo el curso. El motivo, un Mundial de Brasil que se presentaba como la ocasión perfecta para situarse al nivel de Diego Armando Maradona, historia viva del fútbol que llevó a la selección albiceleste a convertirse en campeona en 1986 después de un campeonato espectacular.

Sin embargo, no ha sido así. Después de un ejercicio en el que no fue capaz de conducir al FC Barcelona a ningún título, la Pulga no ha brillado en el Mundial. Con cuatro goles contra equipos de segundo nivel en la fase de grupos (Bosnia, Irán, Nigeria) y una asistencia a Di María en los octavos de final ante Suiza, el de Rosario ha desaparecido completamente en la fase decisiva.

Intrascendente, invisible y trotando por el campo, Lionel Messi se ha mostrado incapaz de recordar a aquel jugador que brillaba partido si, partido también. Precisamente por este motivo, pocos fueron los que no se sorprendieron cuando fue llamado para recoger el galardón de mejor futbolista del torneo. Visiblemente cariacontecido tras la derrota, y conocedor de que no merecía el premio, el jugador del FC Barcelona destacó que «En estos momentos no me interesa el premio. No me importa nada. Queríamos llevar la Copa y disfrutar en Argentina con toda la gente».

Además, el futbolista añadió: «Merecíamos un poco más después del partido que hicimos. Es muy doloroso perder de la manera que lo hicimos porque estábamos cerca de los penales. Creo que en este Mundial merecíamos otro final porque tuvimos las ocasiones. Llegamos a la final, hace tiempo que Argentina no pasaba los cuartos de final. Nos llevamos la decepción de no poder ganar el partido. Esto genera mucha bronca».

De este modo, y bajo una sombra de Maradona cada vez más alargada, a Lionel Messi tan solo le queda una bala para intentar acercarse al mito. Será dentro de cuatro años. En ese momento tendrá 31 y vaticinar cuál será su estado es una auténtica osadía. Mientras tanto, deberá hacer tabula rasa e intentar recuperar su mejor versión. ¿Lo logrará?