El partido se acabó en el minuto 43. Wilson Palacios empujó a Paul Pogba dentro del área y además de cometer penalti recibió la segunda amarilla, la que le enseñaba el camino a los vestuarios. Con un gol en contra y sólo diez sobre el campo, Honduras perdió la fuerza e intensidad que había mantenido durante gran parte del primer tiempo y facilitó considerablemente el trabajo a una Francia que en realidad tampoco estaba siendo tan superior.

Como cabía esperar, el choque arrancó con cada equipo cumpliendo su papel. Los galos estaban obligados a dominar y a llevar el peso del partido y a los hondureños sólo les quedaba la opción de mantener las líneas muy juntas, apretar en defensa y esperar a que sonase la campana en algún contragolpe.

El guión se estaba cumpliendo al dedillo. Los bleus tiraban de los verticales Griezmann y Valbuena para abrir brecha en la tupida defensa de la H, mientras que Pogba y Matuidi trataban de aparecer por sorpresa desde segunda línea para acompañar a un hasta ese momento tímido Karim Benzema. Los catrachos, por su parte, achicaban agua y se aferraban a Valladares y a los palos (hasta dos llegaron dar los franceses) y hasta soñaban con agotar la paciencia de su rival. Entonces llegó el penalti.

Benzema toma el mando

Benzema, que no había marcado un tanto de penalti en partido oficial desde noviembre de 2010 (ante el Real Murcia en Copa del Rey), cogió confianza al sumar desde los once metros y en el arranque del segundo tiempo remató a Honduras con una notable jugada que acabó metiéndose en propia puerta el citado Valladares (minuto 47). Eso sí, el novedoso ojo de halcón tuvo que ser quien determinase que la pelota había traspasado por completo la línea.

Con el choque decidido, Didier Deschamps optó por retirar a un Pogba amenazado con amarilla y al tocado Cabaye. No era cuestión de arriesgar, y más si tenemos en cuenta que Honduras apenas daba señales de vida en ataque. De hecho, no fue hasta el minuto 68 cuando Hugo Lloris tuvo que ensuciarse las manos para atajar el primer tiro de la H, obra de Boniek García.

Por si quedaba alguna duda, Benzema, henchido de confianza, aprovechó un balón suelto en el área para acomodárselo a su pierna derecha y soltar un trallazo que dobló las manos a Valladares y se estampó con violencia contra la red. Lo celebró con efusividad un ariete al que a veces acusan de frío, pero que cuando está en racha resulta temible.

Tras el 3-0, el partido comenzó a agonizar. Honduras capeó el temporal como pudo y Francia buscó el cuarto sin demasiada intensidad. Era momento para economizar fuerzas y pensar en el choque ante Suiza, el que decidirá, con casi total seguridad, quién será el primero del Grupo E.

Así jugó Francia:

Así jugó Honduras: