¡El Mundial de Rusia ha comenzado! Como esperábamos desde hace tanto tiempo, ya ha echado a rodar el balón en Rusia y ha dado comienzo el gran acontecimiento del verano porque el Mundial está en marcha. Y ha arrancado con el encuentro entre las dos selecciones de menor ranking FIFA de las participantes. Rusia y Arabia Saudí abrían fuego en el remozado estadio Luzhniki de Moscú, tras una colorida ceremonia inaugural con Robbie Williams, Iker Casillas o Ronaldo Nazario como protagonistas, y sendos discursos solemnes del presidente local Vladimir Putin y del presidente de la FIFA Gianni Infantino.

Eran las 17:01 horas (una hora más en Rusia) cuando al fin echó a rodar la pelota. Se acabó la espera, se terminaron los pronósticos. Era el primero de los 64 partidos que nos llevarán a conocer el 15 de julio al nuevo campeón del mundo. Y, como se esperaba, los anfitriones han cumplido con las expectativas, imponiéndose en el primer encuentro. Pese a tener menor ranking FIFA que su rival, los rusos cuentan con más calidad, jugadores de más talento en sus filas, especialmente en la parte ofensiva, que han sido determinantes para liquidar el encuentro en el primer tiempo.

Comandados por un excelente Aleksandr Golovin, que dio la asistencia a Gazinsliy en el primer gol del Mundial, anotado de cabeza por el mediocentro ruso, los anfitriones se mostraron muy superiores en ese primer acto. Los de Juan Antonio Pizzi apenas acumularon un par de jugadas de peligro sobre la meta del veterano Igor Akinfeev. En cambio, ni la inoportuna lesión de la estrella local Alan Dzagoev pareció apartar a Rusia de su plan. Esperaban agazapados a partir de su campo a sorprender a la contra a los sauditas en uno de los numerosos fallos de entrega del balón que tuvieron. Y así vino el segundo gol, tras una gran maniobra del citado Golovin, un pase de Smolov y una genial maniobra de Denis Cheryshev, jugador del Villarreal que había entrado precisamente por Dzagoev, para poner el segundo gol en el marcador con un gran disparo.

En la segunda parte siguió el paseo ruso, aunque con una intensidad mucho menor y acciones más medidas. Arabia Saudí demostró estar lejos de un nivel óptimo para intentar asaltar la casa del anfitrión, con apenas una llegada de peligro en todo el segundo acto. Mientras, Rusia fue contemporizando, dejando pasar los minutos e intentando dar un nuevo zarpazo que ilusionara a sus aficionados. Física y técnicamente más superiores, los locales dispusieron de las mejores ocasiones, hasta que Dzyuba, recién entrado al campo, anotó el tercero para delirio de la grada. Cómo no, a pase de Golovin. Y quedó todavía tiempo para el segundo gol de Denis Cheryshev, que se destaca ya como máximo goleador del campeonato, ya que el ex del Real Madrid anotó en el descuento el cuarto tanto aprovechando su velocidad y técnica, en una diana que puede ser sin duda la mejor del Mundial. Y también para que Aleksandr Golovin hiciera su gol, una gran diana de falta con la que seguramente se consagra ya como la primera estrella de este Mundial que acaba de comenzar. Rusia da un paso importante en su debut, sumando tres puntos y a la espera de sus siguientes compromisos ante Uruguay y Egipto, que mañana se enfrentan entre sí.

Aleksandr Golovin aprovecha el mejor escaparate

A sus 22 años, el centrocampista del CSKA de Moscú estaba siendo noticia estos días por el interés de la Juventus de Turín en su fichaje. Y parece claro que los responsables de la vecchia signora no se equivocan con él. Hoy ha sido el auténtico motor ofensivo de Rusia, con dos asistencias de gol, un tanto de bella factura de falta, y una importante participación en la jugada del segundo tanto.

Ha jugado como ha querido, se ha movido con gran sentido por todo el campo y ha demostrado tener una gran visión de juego, una técnica depurada, capacidad de liderazgo y una gran facilidad para leer el encuentro. Apunta maneras este talento, que si ya estaba en la agenda de grandes escuadras europeas por sus actuaciones con el CSKA, desde hoy ha dado un paso más para llegar a convertirse en un fichaje mediático de este verano. Un jugador al que le van a llover los pretendientes.