«Cuando juegas con Brasil sabes que juegas con los mejores. Puedes intentar hacer cosas y cambios tácticos. Pero lo más importante era poder romper la barrera psicológica que supone enfrentarte a un equipo como Brasil. Este es un triunfo muy especial para esta generación, comprometida y con ambición en esta competición. La clave fue sobre su mentalidad. Soy el hombre más orgulloso de la tierra porque les di a los jugadores una tarea táctica muy dura y la forma en la que han creído hasta el último segundo fue increíble».

Así hablaba anoche Roberto Martínez, seleccionador de Bélgica y gran artífice del gran paso que ha dado este combinado nacional en el Mundial de Rusia. Desplegando un fútbol brillante en la primera parte, los diablos rojos apeaban del torneo a Brasil, la gran favorita, que si bien sufrió el impacto de la ausencia de Casemiro, tampoco estuvo al nivel que debe exigirse a una selección que quiere llevarse la ansiada copa dorada.

El combinado europeo, que había remontado con dificultad ante Japón, mejoró sus lagunas defensivas, tuvo en Thibaut Courtois a un seguro de vida, y en su tridente estelar conformado por Kevin De Bruyne, Eden Hazard y Romelu Lukaku el mejor aval para garantizar muchas ocasiones de gol ante la portería rival.

Ellos, junto con Axel Witsel, Dries Mertens, Yannick Ferreira Carrasco, Toby Alderweireld o Marouane Fellaini forman parte de una generación en la que hace tiempo se depositaron muchas esperanzas. Y que viene de coleccionar dos fiascos en el último Mundial y Eurocopa, donde siempre cayeron en la ronda que ayer superaron.

Un futuro brillante

Fogueados la mayor parte de ellos en la Premier League, donde han llegado a ser las grandes figuras de sus escuadras, y con alguna excepción de jugadores que han brillado en otros campeonatos, han encontrado su estilo e identidad de la mano del seleccionador español, que con ese sistema de tres centrales y dos carrileros largos ha logrado explotar de la mejor manera posible las individualidades que estas estrellas atesoran.

Si a esto le sumas que tienen la experiencia de sus decepciones ante Argentina (2014) y Gales (2016), estamos ante una selección muy competitiva, que el martes se verá la cara con su alter ego. Porque Francia, aun teniendo un estilo completamente diferente, también aglutina a una generación brillante, algo más joven, que viene dominando las categorías inferiores en los últimos años.

Pero Bélgica, ahora que ha superado esa barrera de cuartos de final que no traspasaba desde 1986, se siente liberada y cuenta con varios jugadores como Hazard, Lukaku o Courtois en plena forma. Nos espera un apasionante choque de estilos en la primera semifinal del Mundial, y también la sensación de estar ante una final anticipada.