Uno de los señalados de la debacle de Argentina el jueves por la noche ante Croacia, como no podía ser de otro modo, fue un Lionel Messi al que apenas se vio en el campo. Si ante Islandia, pese a que falló un penalti, comandó muchas de las jugadas de ataque de la albiceleste, frente a Croacia fue una sombra.

Perfectamente controlado por el triángulo que formaban Marcelo Brozovic, Ivan Rakitic y Luka Modric, la Pulga fue más intrascendente que nunca. Apenas hilvanó un par de jugadas con sus compañeros para crear algo de peligro, y en ningún momento pudo cargar con el peso de su equipo como en otras ocasiones.

Dio menos pases que Willy Caballero y estuvo caminando el 84% del encuentro, según los datos que se han ido publicando en las últimas horas. Su actuación es comparada con las de Cristiano Ronaldo, mucho más determinante, en la inevitable lucha que ambos mantienen por el trono mundial.

Pero, más allá de esto, es curioso ver cómo no es la primera vez que esto le sucede al argentino en este mismo curso. Su partido ante los balcánicos recuerda a lo que sucedió en Roma hace unos meses con el FC Barcelona, que le costó la eliminación de la Liga de Campeones.

En ese encuentro, el 10 tampoco apareció, no es que no pudiera brillar, sino que no dejó nada reseñable, ni una sola jugada de peligro. Dos partidos similares para él, que no solamente le pueden costar el Balón de Oro, sino que pueden marcar un punto de inflexión en su carrera deportiva. Veremos.