Después de una primera fase en la que se alternaron momentos de buen juego en el partido de apertura contra Portugal con otros para olvidar frente a Irán y Marruecos, la selección española de Fernando Hierro (todavía sigue sonando raro) comparecía en los octavos de final como primera de grupo. El “premio”, enfrentarse a una Rusia que después de unos encuentros de preparación en los que dejó varias dudas se mostró como un combinado muy aseado en la fase de grupos.

Incapaz de doblegar al conjunto anfitrión de un Mundial en toda su historia (dos empates y dos derrotas en los cuatro encuentros que había disputado hasta esta fecha) hay que remontarse hasta 1968 para ver el último gol en un envite de este tipo. Fue frente a Brasil. Optó Fernando Hierro por una serie de modificaciones en el once después de los tres primeros partidos. Andrés Iniesta dejaba su sitio a Marco Asensio mientras Nacho y Koke ocupan las posiciones que ante Marruecos habían sido asignadas a Dani Carvajal y Thiago Alcántara. La intención por parte del técnico parecía clara: Defender después de pérdida y no volver a repetir los problemas exhibidos en la fase de grupos.

Y la apuesta salió bien. Apenas habían transcurrido doce minutos cuando Marco Asensio botaba un saque de falta lateral desde el costado diestro para que el veterano zaguero Sergei Ignashevich lo introdujera en su portería (0-1). Más pendiente de derribar a Sergio Ramos que de despejar el esférico, el futbolista de 38 años aclaraba el panorama a una España que cuando mejor lo tenía dejó revivir al anfitrión. Así, después de marcar, el conjunto de Hierro decidió dar un paso atrás y en lugar de dejar sentenciado el partido se dedicó a protagonizar un interminable y estéril rondo que no causaba mayores problemas. Los rusos, sabedores de su inferioridad, esperaban agazapados en busca de una oportunidad que pudiera surgir de un contrataque o un balón parado. Y su paciencia obtuvo premio. Fue en el minuto 39 cuando Kuipers señalaba penalti después de un absurdo y claro toque con la mano de Gerard Piqué dentro del área. Dzyuba no desaprovechaba la oportunidad e introducía el balón en la portería de David de Gea por sexta vez en este campeonato (1-1)… después de siete disparos. En la primera ocasión que generaba en la primera parte Rusia empataba un choque que se marchaba al descanso con todo por decidir.

Pese a que España tenía otra cara tras la reanudación e intentaba subir el ritmo, la velocidad seguía muy lejos de la deseada y permitía que Rusia se replegara sin problemas. David Silva seguía por el mismo y triste camino que había venido realizando durante todo el campeonato y Marco Asensio no aprovechaba la oportunidad que suponía su titularidad. Un Sergi Busquets lamentable dejaba a Koke toda la responsabilidad para sacar el esférico y pedía a gritos un cambio que finalmente no se produjo. Únicamente Isco aportaba un poco de luz e intentaba mezclar con un Diego Costa que pese a un encomiable despliegue físico apenas podría tocar el balón.

Según iban avanzando los minutos Rusia dejaba a las claras su intención de basar sus posibilidades de victoria en un contrataque mientras Hierro decidía apostar por Andrés Iniesta para la recta final. Así, el manchego compareció en el campo en el minuto 65 por un depauperado David Silva. Pese a que era España la que tenía el balón, la sensación de peligro era prácticamente nula. Dani Carvajal entraba en escena por un lesionado Nacho y el seleccionador decidía dar los últimos diez minutos a Iago Aspas, que ocupaba el puesto de Diego Costa.

Sobredosis de balón

Andrés Iniesta primero y Iago Aspas después estuvieron a punto de poner el 2-1 en el marcador cuando apenas faltaban cinco minutos. El campo de juego parecía un episodio de Walking Dead en el que los rusos deambulaban sin rumbo y aguantando los golpes de España mientras se sucedían los problemas físicos debido al calor y el evidente desgaste físico de correr detrás del balón (en esos momentos la posesión del equipo español era del 75%). Pero no hubo manera y el partido fue a la prórroga.

Y después de un tiempo suplementario tan aburrido como el resto del choque y que no merecería más de dos líneas en este texto si no fuera por una excepcional arrancada de Rodrigo en el 108, España se jugó la clasificación para cuartos en la tanda de penaltis. Tónica habitual en este tipo de choques, la victoria desde el punto fatídico fue para Rusia. Los locales anotaron los cuatro tiros que necesitaron ante un invisible David de Gea y aprovecharon los errores tanto de Koke como de Aspas para pasar a la siguiente ronda.

MVP | Igor Akinfeev se agiganta en los penaltis

Después de ver como el combinado español apenas se acercaba a su portería durante los 120 minutos de juego y solventar con calidad las ocasiones de los de Fernando Hierro, Igor Akinfeev se ha convertido en el gran protagonista del partido merced a su excepcional actuación en la tanda de penaltis. Y es que al contrario de lo que ha ocurrido con David de Gea el portero ruso se ha convertido en un muro casi infranqueable y ha detenido los lanzamientos tanto de Koke como de Iago Aspas.