El grupo A fue el primero en estrenar este Mundial de Rusia y por tanto el primero en terminar este lunes, ya que hoy se han disputado los dos encuentros que faltaban para completarlo, a la misma hora como ya es costumbre. Rusia y Uruguay se jugaban el primer puesto con 6 puntos ambas, aunque sin saber cuál será su rival en octavos de final porque España, Portugal e Irán se juegan en breve esa suerte. Los anfitriones prescindieron de Aleksandr Golovin, ante el riesgo de que viera una tarjeta y quedara fuera del siguiente partido. Por su parte, los charrúas también prescindieron de José María Giménez en el eje de la defensa. Un empate valía a los rusos para mantener la primera plaza, motivo por el cual vimos que desde el principio los uruguayos salieron con un ritmo más alto, buscando un primer gol rápido que trasladara las dudas a su rival. Matías Vecino tuvo de hecho la primera ocasión del encuentro en un disparo que se marchó fuera. Antes de que Luis Suárez inaugurase el marcador.

El delantero del FC Barcelona ejecutó con potencia un libre directo en el borde del área grande, que entró por el mismo palo de un atónito Igor Akinfeev. Habían metido una marcha más los sudamericanos desde el primer momento, y como vienen haciendo durante todo el torneo han sabido rentabilizar perfectamente sus acciones de peligro. Aunque también es cierto que vimos poco más de Rusia desde entonces. Principalmente era Dzyuba el que creó peligro aprovechando su envergadura para bajar balones largos y pelear prácticamente solo, o con ayuda de Denis Cheryshev, por sacar petróleo en ataque. Eso y algún saque de esquina esporádico fueron las acciones de peligro de los anfitriones. Además, en el minuto 23 el partido quedaría visto para sentencia. Diego Laxalt recogió un rechace de un saque de esquina fuera del área, y su disparo rebotó en Denis Cheryshev, que se metió el balón en propia portería. Una acción desafortunada que parecía sepultar ya las posibilidades rusas de empatar, algo que se agravaría diez minutos después con la expulsión del lateral diestro Smolnikov, tras ver dos amarillas en un periodo de tiempo corto. Stanislav Cherchesov decidió reservar entonces a Chershev y dar por buena la segunda plaza, esperando por tanto reservar a titulares para los octavos de final que jugarán el domingo.

Anotar dos goles con un jugador menos se antojaba una tarea titánica para Rusia, si bien Cherchesov no renunció a meter a otro delantero en la segunda parte. Smolov ocupaba el sitio de Miranchuk, en busca del milagro, y aunque los anfitriones parecieron dar un paso adelante en la segunda mitad, no encontraron un gol rápido que les hiciera mantener vivas las esperanzas. Los minutos corrían en su contra, mientras Uruguay se dedicó a esperar acontecimientos, arriesgar lo mínimo posible y desgastarse poco con vistas a los cruces, donde ya no habrá margen de error posible. Esto provocó que las ocasiones más claras, apenas un par, fueran de los rusos pero sin acierto. El partido se encaminaba por tanto a un final totalmente predecible.

Aunque, curiosamente, fueron los uruguayos los que más apretaron en la recta final, en busca del tercer gol. Luis Suárez quiso regalarle el tanto a Edinson Cavani en una contra, pero el delantero del PSG tendría que esperar hasta el descuento para estrenarse al fin en este Mundial, y poner el 3-0 definitivo en el marcador. Veían por tanto portería los dos goleadores charrúas, que son sin duda la gran amenaza para el rival que tenga Uruguay el próximo sábado en octavos de final. Porque hablamos de dos de los mejores delanteros del mundo, que se entienden a la perfección. Detrás, una defensa sólida que no ha recibido todavía un solo gol. Por otro lado, Rusia también será un escollo duro para España si es su rival finalmente. Siempre es complejo jugar ante los anfitriones, que hoy no tuvieron a su faro, Aleksandr Golovin, y cayeron en el primer día en que tuvieron a un rival potente delante. Sin embargo, cuentan con argumentos ofensivos suficientes (Dzyuba, Cheryshev, Smolov) como para intimidar a cualquier rival.

MVP | El Luis Suárez más decisivo

Si en la primera jornada ante Egipto sus fallos casi le cuestan caros a Uruguay, que tuvo que ganar in extremis con aquel gol de José María Giménez en el descuento, al final ha encontrado el jugador culé la puntería que ese día se le echó en falta. Hoy abrió el marcador con un gol de falta que encaminó bien el encuentro para los charrúas. Y no solamente vio portería, sino que está demostrando en este Mundial, pese a que haya tenido errores de definición, que es un constante peligro para las defensas rivales, un jugador capaz de decidir encuentros, y esto es decisivo en un torneo como este.

Será por lo tanto la gran arma a la que podrán agarrarse los uruguayos en la fase decisiva, ya que forma una gran dupla con un Edinson Cavani, a quien le ha costado ver portería hoy pero que ha podido irse con un buen sabor de boca en lo personal.

Arabia Saudí ve premiada su ambición

Arabia Saudí y Egipto solamente se jugaban esta tarde el honor en Volvogrado, y por supuesto evitar ser la última selección clasificada de este primer grupo. Puntuar, marcar goles y otros récords eran los alicientes de este partido, como ver en acción al portero egipcio El Hadary, que con 45 años se convertía en el futbolista más veterano de la historia en disputar una fase final de la Copa del Mundo. Un hito que además celebraría parando uno de los dos penaltis que los faraones sufrieron en su contra en el primer acto. Pese a ser un encuentro sin nada en juego, hubo polémica, VAR y bastantes acciones reseñables. La gran parada del citado El Hadary fue una de ellas, al igual que el gol de Mohamed Salah, una preciosa vaselina con la que adelantaba a Egipto en el minuto 22, tras una galopada marca de la casa.

Los africanos buscaban hacer daño a la contra a un rival que, pese a mostrar muchas carencias en todo el Mundial, no dudó en querer jugar con la pelota y llevó la iniciativa del encuentro. Egipto vivía de su gran figura, el delantero del Liverpool, y de buscarlo con balones largos, plan que pudo haberle dado más goles en el primer acto, pero le falló la puntería. Sí encontraron premio los saudíes, que tras el primer penalti fallado anteriormente relatado, anotaron el gol del empate con otra pena máxima, VAR de por medio, justo cuando el primer acto expiraba.

A veces suele ocurrir que los encuentros sin nada o con poco en juego son los más atractivos para el espectador neutral. Aunque hoy no ha sido así, entre otras cosas por la evidente falta de calidad de dos selecciones que han estado muy por debajo de sus compañeras de grupo, de las expectativas despertadas y también del nivel que hemos visto en otros encuentros. Y cierto es que hubo más ocasiones en la segunda parte que en el otro partido, que ya estaba decidido, pero tampoco ha sido un festival. Quizás porque el honor no era suficiente aliciente para ambos, o también por el escaso acierto de los hombres de ataque de ambos conjuntos. Y sin duda porque Mohamed Salah, el jugador con más talento en Volvogrado, estuvo desaparecido. Eso, sin olvidarnos del incombustible El Hadary, que apareció cuando más se lo esperaba para impedir el gol que habría dado el triunfo a los saudíes.

Especialmente reseñable una parada de este guardameta en el minuto 68, que si la vuelven a ver repetida no se creerán que hablamos de un portero de 45 años. Fue curiosamente el último tramo en el que más ocasiones se concentraron, seguramente porque ambas selecciones parecieron darse cuenta de que la fiesta del verano tocaba a su fin y querían irse con buen sabor de boca. El arreón final de Arabia Saudí, que durante todo el encuentro propuso un fútbol algo más ofensivo, logró premio con el gol de Al Dawsari, el jugador más activo en ataque de los de Juan Antonio Pizzi. Un remate cruzado en el minuto 93 que dio a los asiáticos una victoria (2-1), que si bien no les sirve para seguir en el torneo provoca que se vayan con un buen sabor de boca. Esta selección se ha acostumbrado en los últimos años a estar en estas grandes citas, y es un premio este triunfo a su constancia.

MVP | El Hadary brilla en la tarde de su récord

Essam Kamal El Hadary. Apunten este nombre porque hablamos de un hombre que acaba de establecer un récord que durará muchos años. Ha desbancado a Mondragón como el jugador más veterano en actuar en un Mundial, ya que el anterior portero lo tenía en 43 años y el arquero africano ha conseguido jugar con 45 años.

Pero no solamente se ha limitado a estar presente para cumplir con su récord. Ha sido el futbolista más destacado de este gris encuentro, con paradas de mucho mérito. Detuvo un penalti a mano cambiada en el primer acto, y en la segunda mitad era de nuevo decisivo con intervenciones clave ante una Arabia Saudí que fue más prolífica en ataque. Al final no pudo celebrar su récord con victoria, pero estará siempre en la historia de los Mundiales de fútbol.