Suecia no ha llegado a cuartos por casualidad. Sin Zlatan Ibrahimovic, el jugador que hasta ahora dominaba y condicionaba su fútbol, el cuadro nórdico ha apostado por una vía en la que apenas queda espacio para el lucimiento individual. Ahora, todo pasa por el esfuerzo colectivo, por el trabajo en equipo, por la solidaridad... Y aunque muchas veces los partidos se decantan por detalles o genialidades, cuando un grupo adquiere esta capacidad para moverse al mismo ritmo es fácil que los resultados terminen acompañando.

La Inglaterra de Gareth Southgate también ha alcanzado un notable grado de cohesión. Aunque su fútbol no termina de ser tan brillante como podría esperarse, lo cierto es que su nivel competitivo está muy encima del mostrado en anteriores ediciones mundialistas. Además, en su plantel hay jugadores tan solventes como Hary Maguire o Jordan Henderson; inteligentes como Ashley Young; talentosos como Raheem Sterling o Dele Alli, y eficaces de cara a puerta como Harry Kane.

Teniendo en cuenta estos precedentes, apenas resultó extraño que los primeros 45 minutos se diluyeran casi sin más. Los de Jan Olof Andersson dejaron hacer a su rival y se preocuparon por cerrar bien los espacios y salir a la contra. Los three lions, por su parte, asumieron el mando, pero no se obsesionaron con pisar el área rival, conscientes de que un simple despiste podía tirar por tierra todo su trabajo.

Si se llegó al descanso con 0-1 fue más porque en uno de los escasos córners botados, el poderoso Harry Maguire impuso su ley en el área y cabeceó con violencia al fondo de las redes (minuto 29). Más allá de este testarazo, ocasiones, las justas. Eso sí, antes de que el colegiado señalase el camino a los vestuarios, Sterling pudo dejar el partido casi visto para sentencia, pero tras controlar un buen balón enviado por Henderson no fue capaz de derribar el muro que levantó el siempre fiable Andreas Granqvist.

Suecia reacciona, pero Inglaterra acaba matando el partido

Ya que su táctica había saltado por los aires con el inesperado gol de Maguire, jugador que se había aprovechado de uno de los escasísimos errores de marcaje de la zaga, Suecia se vio obligada a dar un paso al frente tras la pausa. De hecho, a los dos minutos de la reanudación, Marcus Berg pudo haber firmado el empate, pero su esplendido cabezazo fue despejado por un Jordan Pickford que va creciendo en confianza y solvencia a medida que avanza el campeonato.

Eso sí, al adelantar líneas, el combinado sueco bajó el pistón defensivo y comenzó a resquebrajarse. Las marcas dejaron de ser tan fiables y por las grietas del muro comenzaron a filtrarse Jesse Lingard y Delle Ali, jugadores que hasta ese momento habían estado bien sujetos. Por eso, apenas resultó extraño que, en el 58, un pase del primero acabase en gol tras cabezazo del segundo.

Tras el 0-2, Suecia volvió a tirar de orgullo y lanzó una nueva ofensiva, pero otra vez, como ya había ocurrido en el arranque de este periodo, Pickford enterró sus anhelos al despejar a ras de césped un remate de Viktor Claesson, primero (62’), y al sacar una mano a la altura del larguero tras disparo de Berg, después (70´).

Aunque mantuvo el mismo grado de compromiso hasta el último instante, Suecia comprendió que, a veces, es necesario algo más que trabajo en equipo para seguir adelante. De hecho, más que por fútbol en sí, Inglaterra acabó ganando este partido porque cuenta con un portero pleno de confianza, varios jugadores capaces de emitir destellos y un poderío aéreo que tiene poco que envidiar a la Royal Air Force. Seguramente, para ganar el Mundial necesitará algo más, pero de momento ya está en semifinales, mucho más lejos de lo que han llegado quienes presumían de toque, posesión u otra frivolidades. Por cierto, aunque con cierta amargura, su rival, esta Suecia sin Ibrahimovic, tiene motivos para volver a casa con la cabeza bien alta.

MVP | La confianza de Jordan Pickford

Poco o nada tiene que ver el actual Jordan Pickford con el que arrancó el Mundial. En los primeros días del campeonato, el meta del Everton se mostró más bien dubitativo y hasta generó algún tipo de debate por su condición de titular indiscutible. Hoy en día, su concurso es determinante para los three lions. En octavos de final, ya brilló con luz propia ante Colombia, y en este choque de cuartos, volvió a tirar de repertorio para frenar todos y cada uno de los intentos de Suecia de recortar distancias en el marcador.