Es Brasil una de las pocas selecciones que ha llegado a octavos de final con un equipo claramente definido, en el que solamente ha habido cambios a causa de contratiempos, en este caso por lesiones. Fagner y Filipe Luis ocupaban los carriles, que teóricamente debían haber sido para Danilo (porque Dani Alves se lesionó ya antes del Mundial) y Marcelo. El resto, el bloque en el que ciegamente sigue confiando Tite. Enfrente, una México donde la gran novedad de hoy era la presencia de Rafa Márquez como mediocentro. El veterano jugador regresaba a una demarcación que no le es desconocida, en la que de hecho lo vimos jugar en el FC Barcelona hace más de una década (las lesiones provocaron que fuera titular ahí en la primera Liga de Frank Rijkaard). A pesar de sus 39 años, Osorio quería apostar por su veteranía para frenar a un Philippe Coutinho que llegaba en estado de gracia, y para trabar el juego entre líneas de la canarinha. Un plan, que pareció funcionarle en el inicio del partido. Bien secundado por Andrés Guardado y Héctor Herrera, el centro del campo de la Tricolor no solamente mantuvo el tipo sino que sirvió de lanzadera para los tres veloces atacantes mexicanos que buscaban y lograban incomodar a Brasil, incapaz de dominar el partido en los primeros compases.

Carlos Vela, Chicharito e Hirving Lozano proponían un ritmo alto que de inicio provocó que Brasil se echara atrás para frenar esas acometidas. Fueron los mejores minutos de los centroamericanos, que los combinaron con una presión alta muy interesante. Solo que no tuvieron premio, pues ni Lozano ni Chicharito acertaron en sendas oportunidades durante ese tramo del encuentro. Como el escenario por tanto no había cambiado, comenzó a llegar el turno de Brasil, cuyos jugadores comenzaron a leer mejor el partido. Casemiro se fue agigantando en el medio como acostumbra a hacer, y tanto Neymar como Willian comenzaron a dar desahogo por las bandas. El ritmo se mantenía alto, pero conforme pasaron los minutos fue más intenso el dominio de Brasil, momento en el que los sudamericanos gozarían de sus mejores ocasiones. Neymar, al que le sigue faltando un último punto que da el rimo competitivo, Paulinho buscando como siempre espacios y Coutinho asociándose con el 10 del PSG, comenzaron a hilvanar jugadas de peligro. Todo ello mientras Gabriel Jesus, que sigue moviéndose de forma incómoda por el frente ofensivo, sin encontrar su lugar, sí generaba espacios incrustado entre los centrales mexicanos. Como decíamos, las ocasiones fueron llegando, y en ese momento emergió la figura de un gran Memo Ochoa. El portero mexicano fue salvando las mejores ocasiones de Brasil, especialmente una doble de Neymar y Philippe Coutinho. Mostraba una gran seguridad el arquero de 32 años del Standard de Lieja, y se agrandaba para cortar de lleno las grandes oportunidades brasileñas. Brasil veía más claro el camino pero no alcanzaba la meta, mientras el partido se iba dirigiendo hacia un descanso que aclarase las ideas para todos los protagonistas, justo en un tramo en el que vimos las jugadas más peligrosas, que se saldó con sendas amarillas para Edson Álvarez, bien provocada por Neymar, y el lateral brasileño Filipe Luis. No obstante, aunque Brasil daba un paso al frente, esto es una eliminatoria a vida o muerte y todo podía pasar.

Brasil se gusta

Como ha venido sucediendo probablemente desde que comenzara el torneo, está claro que Brasil parece ir a más conforme pasan los días, pese a las lesiones sufridas. Y es un poco lo que vimos en este encuentro, aunque también nos dejó en la segunda parte algunas pistas acerca de dónde puede sufrir la canarinha, que parece una selección inexpugnable. A su zaga le cuesta correr a su espalda, y de hecho México pudo haber hecho daño en un par de situaciones de ese perfil si tanto Gallardo como Vela o Hirving Lozano hubieran sido más generosos, hubieran levantado la cabeza para asistir a algún compañero siempre mejor colocado. Y por aquí puede sufrir Brasil en la siguiente ronda, ya que Casemiro no podrá jugar al haber visto hoy la amarilla, aunque eso será otra historia. Ese individualismo y falta de ideas en el borde del área pudo haber cambiado el sino del partido, pero ya había comenzado a hacerlo en el minuto 50. Una genialidad de tacón de Neymar, aprovechando que había atraído a muchos rivales anteriormente, dejaba a Willian un carril libre para que, con uno de sus característicos cambios de ritmo, pudiera servir el gol en bandeja a un Neymar que había leído perfectamente la jugada. Una gran actuación coral de los atacantes brasileños, que con su velocidad desarbolaban el sistema defensivo de México, que principalmente se basaba en las grandes actuaciones de un imperial Guillermo Ochoa, que obviamente nada pudo hacer ante ese tanto.

Tras el gol vimos sin duda los mejores minutos del combinado sudamericano en este partido y probablemente en el torneo. Manteniendo su solidez defensiva, pues México apenas acumuló un par de llegadas sin demasiado peligro, Brasil se aprovechaba de un rival tocado por el gol encajado, y se dieron minutos de Jogo Bonito de las grandes figuras canarinhas. Los cambios de ritmo de Willian, los desmarques de Gabriel Jesus o las perlas de un Neymar que comenzó a desesperar a la zaga de la Tricolor, especialmente a Miguel Layún, con sus cabriolas y habitual repertorio de amagos y gestos que andan siempre en el límite entre genialidad y provocación. Volvió en ese tiempo Guillermo Ochoa a sostener a México, a mantenerlo dentro del partido porque solamente había un gol de distancia en el marcador. El portero del Standard de Lieja fue el mejor de los suyos, y con varias intervenciones de gran mérito provocó que la eliminatoria se mantuviera viva cuando nos encaminábamos a los instantes finales.

Brasil buscaba en ese momento la sentencia, mientras los de Juan Carlos Osorio apenas pudieron inquietar a un siempre seguro Alisson Becker, que no sufrió en demasía en este encuentro. La solidez de la canarinha, hacen que sea una de las candidatas al título, porque su calidad en la parcela ofensiva está fuera de toda duda. De hecho México lo sufriría una vez más, pues ya al filo del descuento una cabalgada de Neymar acababa en el gol de Roberto Firmino, que recogía el rechace de Ochoa tras el disparo flojo del 10, que de nuevo era decisivo para su equipo con esa jugada. La pentacampeona mundial presenta desde hoy, si es que no lo había hecho ya, sus credenciales para el título. Tiene un once perfectamente definido, un sistema de juego claro, unos mecanismos defensivos perfectamente definidos, y una magia en ataque que recuerda a la de otras seleçaos que salieron campeonas, como las de 1994 o 2002, sin ir más lejos. Ahora, Japón o Bélgica esperan en cuartos de final.

MVP | Llegó la hora de Neymar

No lo habíamos visto demasiado en este Mundial, ya que su falta de ritmo tras una larga lesión era evidente. Y de hecho en el inicio del encuentro volvimos a notarlo falto de chispa, pero poco a poco Neymar va ofreciendo su mejor versión, y hoy ha sido totalmente clave para que la canarinha alcance los cuartos de final en este Mundial de Rusia.

Su taconazo, acompañamiento de la jugada y gol en el primer tanto de la tarde fue una jugada con su sello. También fue calve en la diana de Roberto Firmino, con su gran cabalgada, que acabó con ese disparo que rechazaría Guillermo Ochoa para que empujara el jugador del Liverpool. Además lo vimos pedir constantemente la pelota, encarar a los defensas rivales y echarse a la espalda a un Brasil que apunta alto en este torneo.