Pocos los esperaban seguramente en estas semifinales antes de que comenzara el torneo, pero Portugal y Gales se plantaron en Lyon por méritos propios. En un partido en el que todas las miradas estaban puestas en el duelo entre Cristiano Ronaldo y Gareth Bale, la primera parte se desarrolló más por donde les interesaba a los galeses, aunque con mucha precaución por parte de ambos conjuntos. La primera ocasión clara fue para los lusos por medio de un disparo de Joao Mario (16’), pero las más concretas las tuvo Gales que, a lomos de Gareth Bale, sigue demostrando que es capaz de cualquier cosa cuando está convencido de ello.

El madridista rompía líneas con gran facilidad, desbordaba a los rivales y explotaba los puntos débiles de la defensa portuguesa, mermada por la ausencia de Pepe. De manera que tuvo dos ocasiones de adelantar a los suyos, que durante un buen tiempo solamente llegaron al área rival con centros lejanos, gracias al empuje de Renato Sanches y en ocasiones esporádicas. Cristiano Ronaldo no aparecía porque apenas le llegaban balones, aunque justo al filo del descanso pudo inaugurar el marcador, pero su remate se fue desviado. Primer asalto nulo en el que ambos contendientes se dedicaron más a controlarse y anular las virtudes del rival.

Dos golpes en tres minutos

Como en los cinco partidos anteriores Portugal había sido incapaz de ganar en 90 minutos (tres empates en la primera fase, gol en la prórroga ante Croacia y penaltis frente a Polonia), muchos esperábamos seguramente otro partido con tiempo extra, o bien que Gales, un equipo con las ideas claras como pocos, lograra plasmar su dominio en el marcador. Pero el fútbol, y especialmente en estos torneos, es un juego de errores e instantes, donde debes saber aprovechar tu oportunidad. Seguramente no podemos achacar a Chester la culpa en el gol de Cristiano Ronaldo (50’), el que cambió el rumbo del partido, porque habrá pocos defensas en el mundo capaces de frenar al luso, o quizás ninguno en un salto descomunal como el que ha vivido el estadio de Lyon hoy. El centro de Raphaël Guerreiro desde la esquina era preciso y potente, pero el testarazo del madridista quedará para la historia. Solamente a Carles Puyol ha visto un servidor hacer algo similar (¿se acuerdan?).

El caso es que este tanto noqueó inesperadamente a los de Chris Coleman, como nadie esperaba ni nadie había logrado hasta ahora. El pasado viernes se supieron sobreponer al gol de Radja Nainggolan, pero hoy fueron incapaces, porque tres minutos después otra jugada del capitán portugués, con un disparo seco que Nani desvíaba a gol, dejaba en la lona a la gran revelación del torneo. Quizás no lo merecían, y desde luego no lo intuían, pero se veían fuera de la final rápidamente, con dos golpes que no vieron venir.

El resto del partido fue de control por parte de Portugal, que no sufrió en exceso, mientras Gales era liderada por un magnífico Gareth Bale que se echaba al equipo de nuevo a las espaldas, pidiendo el balón, generando peligro siempre con disparos lejanos, distribuyendo el juego... Pero fue insuficiente. Quizás en ese tramo echó más que nunca en falta a Aaron Ramsey su selección, su gran líder en la medular, el mejor asistente del torneo. Mientras tanto Portugal esperaba su ocasión para sentenciar con el tercero, que no llegó pero estuvo a punto de hacerlo.

De manera que nuestros vecinos, sin hacer el fútbol más brillante, y con apenas 45 minutos decentes en todo el torneo, están en la gran final de París. Francia o Alemania serán su rival para sacudirse aquel mal recuerdo de 2004. Mañana conoceremos al segundo contendiente de ese partido.

Las notas de la redacción para los jugadores de Portugal:

Las notas de la redacción para los jugadores de Gales:

El hombre del partido - Cristiano Ronaldo

Apareció en el momento preciso, en el instante clave para emerger entre la muralla de defensas de Gales y marcar un gol que hizo demasiado daño a un equipo acostumbrado a herir con ese arma que es el balón parado. El jugador del Real Madrid abría el camino a la final para Portugal con un testarazo preciso, estético y lleno de rabia que será recordado por mucho tiempo.

Es sin duda la imagen de esta primera semifinal, en la que estuvo bien controlado en la primera parte, pero que tras ese gol pudo realizar su mejor fútbol, ya con viento a favor y con su rival volcado en ataque. Tuvo Cristiano Ronaldo el segundo en sus botas pero se le escapó. Quizás lo deja para el domingo... Mientras tanto ha igualado a Michel Platini como máximo realizador de las Eurocopas (9 dianas). Ahí es nada.