Duelo de sorpresas del que hemos sido testigos. Así, una Gales con Gareth Bale como auténtico referente comparecía en los octavos de final de una Eurocopa en la que el jugador del Real Madrid se había mostrado muy brillante. Con tres goles en la fase de grupos, el veloz atacante compartía el primer puesto de la tabla de máximos goleadores con el también merengue Álvaro Morata. Primeros de un grupo en el que se enfrentaron a Eslovaquia, Rusia e Inglaterra, los galeses se veían ahora con una Irlanda de Norte que se presentaba como convidado de piedra después de una modesta primera fase en la que únicamente sumó tres puntos.

Pese a los buenos resultados cosechados hasta la fecha y lo favorable de un cuadro en el que puede suceder cualquier cosa, no se puede situar a los galeses entre los favoritos para alzarse con el título. Con dificultades para controlar los encuentros y demasiado dependientes del juego en velocidad y contrataque, los de Chris Coleman experimentan problemas cuando tienen que penetrar en una zaga bien ordenada. Esto es precisamente lo que ha acontecido en el encuentro de hoy frente a una Irlanda del Norte que ha brillado en su faceta defensiva durante el primer tiempo. Así, los galeses eran incapaces de encontrar el hueco necesario para crear opciones de peligro. Los norirlandeses hacían gala de su juego directo, aunque al igual que había sucedido en el Polonia – Suiza, el encuentro no terminaba de explotar. De este modo, hemos asistido a una primera parte dinámica en la que por el contrario no han existido apenas ocasiones de gol. Irlanda del Norte comenzó demasiado atrás, pero a la vista del poco peligro generado por los galeses decidió dar un paso al frente con el paso de los minutos y tiraba su defensa cada vez más adelante. Los mediocentros no podían pensar y Ramsey estaba desparecido. Algo similar sucedía con Gareth Bale, quien apenas se incorporó una vez con peligro en la primera mitad. La valentía norirlandesa chocaba con la falta de protagonismo de una selección de Gales que no sabía desempeñar el papel de favorito con el que teóricamente comenzaba el encuentro.

Y era precisamente con esta intención con la que saltaba al césped en la segunda mitad. En el horizonte se encontraba un cruce de cuartos de final asequible con el vencedor de la eliminatoria entre Bélgica y Hungría, ninguno de los cuáles ha mostrado un nivel ilusionante. Sin embargo, los de Coleman no lograban generar ocasiones claras. Gareth Bale tenía que bajar muy atrás para recibir y se cambiaba constantemente de banda para tocar más balón, si bien Irlanda del Norte seguía muy ordenada atrás. Con Ramsey adquiriendo más protagonismo, faltaba que el jugador del Real Madrid hiciera lo mismo. Y así fue. Una cabalgada suya en el minuto 75 coronada con un pase letal era empujada por Gareth McAuley en su propia portería. Gales aprovechaba de este modo que a los norirlandeses se les iba acabando poco a poco el físico. De este modo, pese a que había tiempo para hacerlo, los de O’Neill no tenían cuerda suficiente y veían como los minutos pasaban hasta que se consumaba su adiós al torneo. La Gales de Gareth Bale ya están en cuartos de final.

Las notas de la redacción para los jugadores de Gales:

Las notas de la redacción para los jugadores de Irlanda del Norte:

El hombre del partido – Aaron Ramsey

Después de una primera parte en la que parecía desconectado del partido, el centrocampista del Arsenal no dudó en echarse el peso del equipo en la segunda parte del envite frente a Irlanda del Norte. El futbolista gunner pidió la pelota, dirió un paso al frente y fue el gran referente de los suyos. De sus botas nació una clara ocasón rematada por Vokes en el minuto 52 que a punto estuvo a significar el 1-0. También fue él el que abrió el balón a la banda izquierda para que Gareth Bale colgará el esférico que McGinn empujó a su portería en el 75.