El fútbol le debía una a Portugal, desde hace 12 años sin duda, pero también desde hace mucho tiempo. Cuna de grandes jugadores como Eusebio o Paulo Futre, por citar algunos de los más destacados, nuestros vecinos no tenían todavía un gran título en sus vitrinas. Este lucirá desde hoy porque la generación de Cristiano Ronaldo (que tras su lesión insufló ánimo a sus compañeros en la prórroga) ha logrado superar esa barrera. Francia se queda sin su título y no puede repetir el éxito de 1998 en Saint-Denis pese a tenerlo todo a favor.

Es complicado comenzar relatando la primera parte sin hacer mención al gran acontecimiento de la misma: la lesión de Cristiano Ronaldo. Así que sucumbiremos a la tentación. La película (de terror) aconteció entre los minutos 15 y 24, que transcurren desde la dura entrada de Dimitri Payet. Es imposible pensar que un jugador como el del West Ham, que vive del talento puro, busque lesionar a un rival. Seguramente midió mal la entrada, pero el caso es que dos de los protagonistas indiscutibles del torneo escribían uno de los peores guiones posibles en la gran final. El tres veces ganador del Balón de Oro, la gran estrella europea de nuestros días, dejaba el campo entre lágrimas, tras haber intentado hasta en dos ocasiones seguir. No podía. La rabia e impotencia brotaban de su cara con una sinceridad desgarradora. Como le sucediera a Messi hace dos semanas (es increíble cómo discurren por caminos casi paralelos sus carreras deportivas, aunque hoy el luso haya terminado riendo).

Aquí podemos establecer el punto de inflexión de este acto, dominado claramente por Francia hasta ese momento con su fútbol vertiginoso en ataque, su presión alta y su búsqueda incansable del error portugués. Todo ello acompañado por el empuje de un Moussa Sissoko a quien veíamos multiplicarse por todo el campo, dejando atrás a rivales con su poderosa zancada y gozando de las mejores ocasiones del encuentro con sus duros disparos. Rui Patricio estaba a la altura, y seguramente hubieran sido ellos dos los grandes protagonistas de la primera parte de no ser por la desafortunada lesión de Cristiano.

¿Y Antoine Griezmann? Pues aparecía a rachas, pedía la pelota al menos, pero sin el acierto del pasado jueves. Vigilado por la defensa lusa y a veces estorbado por Olivier Giroud, el colchonero logró generar peligro en un par de ocasiones en las que se zafó del férreo marcaje al que William Carvalho lo tenía sometido. Esto antes del parón que supuso la otra vez citada lesión, ya que en esos 8 minutos apenas se jugó, como si los otros 21 contendientes solamente tuvieran ojos para CR7. Y curiosamente ese acontecimiento les sentó peor a los bleus, a los que seguramente rompió el ritmo que llevaban hasta entonces. De manera que la segunda parte del primer acto ya fue más un intercambio de golpes que otra cosa, si bien pocos de ellos eran certeros.

El fútbol brilla por su ausencia

En el descanso, parecía superado ya el impacto de lo sucedido con Cristiano, pero lo que nos esperaba en el segundo tiempo hacía pensar lo contrario. De hecho, con la excepción del cabezazo de Antoine Griezmann en el minuto 66, hubo que esperar al final del tiempo reglamentario para ver la mejor acción del duelo, a cargo de André-Pierre Gignac, que tras recortar a Pepe de forma magistral mandaba el balón al palo.

El delantero había entrado en sustitución de un desacertado Olivier Giroud, siendo el segundo cambio de Francia tras el de Coman por Payet, de más a menos en este torneo. En Portugal, Santos buscó más presencia en ataque con Moutinho y Eder, pero los lusos solamente inquietaron a Lloris en una doble ocasión de Quaresma y Nani. Nos entretenemos en los cambios porque hubo poco que contar en casi todo ese acto, apenas algunas cabalgada de Sissoko y el gran acierto defensivo de ambos contendientes.

Los bleus lo intentaron más pero sin las ideas claras ante una zaga que no daba concesiones. Y Portugal, remando siempre a contracorriente, tenía bastante con sobrevivir a jugar en casa del anfitrión sin su gran estrella. Se mantenían ordenados a la espera de un golpe de fortuna que no llegó, de manera que la prórroga era inevitable.

Portugal gana en su terreno

Jugaban fuera de casa, con todos los elementos en contra, pero con dos puntos a favor: sabían lo que era perder un título en casa (hace 12 años ante Grecia) y disputaban su tercera prórroga del torneo, terreno que los franceses no habían pisado todavía. Y poco a poco los lusos se fueron creciendo en la prórroga, acumulando ocasiones hasta el gol de Éder en el minuto 108. Poco antes Raphaël Guerreiro estrellaba una falta en el larguero, pero fue su compañero el que enmudeció Saint-Denis.

Lo metió Fernando Santos en la segunda parte para ganar presencia en ataque, jugar de espaldas y habilitar a sus compañeros. Y en una de esas jugadas se lograba revolver el ariete, a una distancia que no parecía peligrosa, pero se sacó un disparo seco, al palo derecho de Hugo Lloris, que nada pudo hacer con su estirada. Un tanto que hacía explotar a la hinchada lusa, tras un duelo de supervivencia pura en el que salían más que airosos.

Francia se volcó al ataque y Portugal esperó la sentencia en alguna contra. Al final la Eurocopa se marcha rumbo a Lisboa, donde mañana por sus calles se celebrará un título histórico, el primero de este país. De este modo se sacan los lusos la espina de 2004 a costa de una Francia que en esta ocasión no pudo hacer valer su condición de anfitrión y favorito.

Las notas de la redacción para los jugadores de Francia:

Las notas de la redacción para los jugadores de Portugal:

El hombre del partido – Éder

Con Cristiano Ronaldo lesionado, el mérito de este éxito sería más que nunca justo repartirlo entre todo el equipo, pues jugadores como Pepe (excelente todo el torneo) o el portero Rui Patricio, rindieron a un gran nivel. Pero obviamente será Éder, delantero de 28 años del Swansea, quien acapare las portadas, las fotos de los años venideros.

Este atacante que tras brillar en el Sporting de Braga ha tenido un paso discreto por el Swansea y ahora acaba de fichar curiosamente por el Lille francés, es el héroe de Portugal desde hoy. Su jugada, aislada y aparentemente sin peligro, ha terminado por decidir este largo campeonato que comenzaba hace un mes y ha tenido un final inesperado.