Por el ajustado marcador que había deparado el partido de ida (3-2) y, en especial, por el carácter valiente y ofensivo del Racing Genk, quedaba claro que el Celta de Vigo iba a tener que ofrecer su mejor versión para poder hacer historia y colarse en las semifinales de la Europa League. Y como lo que mejor sabe hacer este equipo que ha configurado Eduardo Berizzo es atacar, el choque volvió a convertirse en un intercambio de golpes en el que daba la sensación que cualquiera podía caer sobre la lona.

Aunque ambos conjuntos se acercaron al área rival con bastante facilidad, lo cierto es que fue el combinado español el que acumuló una mayor cantidad de ocasiones en el primer acto. Eso sí, las más claras se hicieron esperar, ya que no fue hasta los instantes finales del mismo cuando Claudio Beauvue, futbolista que acaba de saltar al campo por el lesionado John Guidetti, se sacó de la chistera un plástico remate de primeras que obligó a Matthew Ryan a firmar la mejor parada del encuentro. Acto seguido fue el siempre incisivo Pione Sisto quien se sacó un disparo con rosca desde la frontal que se perdió a escasos centímetros del marco local.

Pese a que el partido transmitía sensación de dominio vigués, el Genk también tuvo una notable presencia en ataque en estos primeros 45 minutos. El tanzano Samatta inquietó con su combatividad a Andreu Fontás en varias acciones y de las constantes incursiones de Leandro Trossard, Jere Uronen y Thomas Buffel surgieron hasta cuatro córners que pusieron en aprietos a una zaga española que no terminaba de sentirse cómoda.

Llegan los goles...y el sufrimiento

Apenas cambio el discurso con el arranque de la segunda parte. Para las dos escuadras, un gol suponía dar un paso de gigante hacia la siguiente ronda y, en consecuencia, el balón se pasó más tiempo merodeando las áreas que en la zona central. Avisó primero el más que interesante Trossard con un disparo de rosca, pero fue otra vez Beauvue quien, a los 5 minutos de la reanudación, volvió a tener la más clara con un lanzamiento que acabó desbaratando nuevamente Ryan.

Tal y como se venía desarrollando el partido, la llegada de los goles parecía una simple cuestión de tiempo. El Celta golpeó primero con un disparo envenado de Sisto desde la media distancia ante el que poco pudo hacer el meta local (minuto 63), pero cuando los celestes aún saboreaban el tanto, el omnipresente Trossard se aprovechó de la escasa contundencia de la retaguardia celeste para robar un balón y batir con sutileza a Sergio (minuto 67).

Con el partido más o menos en la misma tesitura que en el arranque, pero con sólo 20 minutos de juego por delante, el Genk metió una marcha más y comenzó a arrinconar al cuadro vigués. Los belgas comenzaban a sentir la presión del reloj sobre sus espaldas y sus ataques se volvieron aún más insistentes. Eso sí, ninguno de ellos terminó de ser tan claro como sin duda le habría gustado a su técnico.

Aunque el asedió se intensificó sensiblemente en los minutos finales, el Celta supo mantener la calma y conservó un empate que le permite colarse en las semifinales de la Europa League. Será la primera vez que los celestes disputan una ronda tan avanzada a nivel continental, la primera en la que puedan casi acariciar el tacto de un trofeo...La historia ya es suya, sólo queda ponerle el final más feliz posible.