Consciente de que, a estas alturas de la competición y con el marcador de la eliminatoria ligeramente en contra (1-1 en la ida), ya no tenía nada que perder, el Eintracht Frankfurt saltó al campo con la firme decisión de llevar las riendas del partido y lograr ese gol que metiese el miedo en el cuerpo al Chelsea. Su plan estuvo cerca de dar resultado, pero en la jugada que podría haber redondeado su excelente arranque, Kepa Arrizabalaga sacó de casi la escuadra un disparo de Danny da Costa y cambio, casi sin quererlo, el rumbo del choque (minuto 15).

De hecho, tras esa acción, los londinenses se hicieron ya con el dominio del juego y no lo soltaron hasta que el árbitro señaló el tiempo de descanso. Aunque no generaron excesivo peligro, en esa media hora, los locales se mostraron mucho más incisivos y precisos y lograron el gol que les permitía cobrar ventaja en el marcador. Su autor fue el joven Ruben Loftus-Cheek, aunque gran parte del mérito hay que asignársela a un Eden Hazard que se movió con soltura en tres cuartos de cancha y filtró el pase decisivo.

El paso por vestuarios nos devolvió la versión combativa de un Eintracht que, esta vez sí, logró sacar fruto a su valentía. Tras una acción en la que se solicitó un posible penalti por mano de Mateo Kovacic, los germanos montaron otra jugada de ataque que su cañonero, el serbio Luka Jovic, acabó transformando en el empate (49’). Como cabía esperar, las tablas y, en especial el miedo a encajar un segundo tanto, sumieron el partido en un estado de nervios del que nadie supo sacar tajada. De hecho, hasta que el colegiado señaló el final del tiempo reglamentario, ni unos ni otros generaron excesivo peligro.

Kepa Arrizabalaga, factor clave

Curiosamente, durante la prórroga, en ese exiguo tramo en el que casi todos los equipos juegan con el freno de mano echado, ambos conjuntos buscaron el gol con ahínco y ofrecieron media hora vibrante en la que el balón viajó de un lado a otro del campo con enorme velocidad. De hecho, si el marcador no se movió fue primero porque David Luiz y Davide Zappacosta sacaron bajo palos sendos remates de Sébastien Haller, y después porque Kevin Trapp desbarató con solvencia los acercamientos del conjunto de las islas.

En los penaltis, aunque Trapp mantuvo su buena línea y detuvo uno de las penas máximas (lanzada por César Azpílicueta), fue Kepa Arrizabalaga quien se mostró más atinado al detener dos lanzamientos y dar pie a que en el quinto y definitivo el belga Eden Hazard pudiese certificar el pase de los suyos a una final en la que ya espera uno de sus vecinos y eternos rivales, el Arsenal.