Tras colarse en la final de la Copa del Rey y reengancharse a la pelea por los puestos que dan acceso a la próxima edición de la Champions League, el Valencia confiaba en aprovechar su buen momento de forma para superar con cierta comodidad al Krasnodar y obtener un resultado que le permitiese dejar encarrilado su pase a cuartos de final de la Europa League.

Durante los primeros 45 minutos, ese deseo se convirtió en realidad. El che volvió a ser ese equipo entonado y ágil que hace de la sencillez su mejor virtud y que, sin necesidad de un juego muy elaborado ni excesivamente vistoso, termina imponiéndose a su rival por su capacidad para mantener el orden defensivo y su renovada habilidad parar sacar el máximo partido a sus acciones ofensivas.

En este acto inicial, la zaga solventó su trabajo con suficiencia; en la medular, Dani Parejo distribuyó con criterio, y en ataque, Rodrigo Moreno apareció cuando debía para firmar dos goles y premiar el buen trabajo conjunto. Eso sí, el 2-0 momentáneo bien pudo haber sido un 4-1, pero ni el local Kevin Gameiro ni el visitante Uros Spajic, ya en tiempo de descuento, estuvieron tan acertados como el internacional español.

Inexplicable cambio de cara

Sorprendentemente, el segundo periodo deparó una historia bien distinta. Sin un motivo aparente, más allá de su propio conformismo, el Valencia cedió la iniciativa a su rival y éste no desaprovechó la oportunidad para dar un paso al frente y buscar ese gol que abriese de nuevo la eliminatoria. Aunque su fútbol de ataque nunca llegó a ser muy fluido, los rusos terminaron encontrando el ansiado botín gracias a un balón en profundidad que pilló algo desprevenido a Piccini y que Viktor Claesson acabó colando en la portería de Neto con bastante sutileza (minuto 63).

Aunque los locales trataron de reaccionar tras el tanto, sus acciones ofensivas ya no resultaron ni mucho menos tan efectivas. Por si fuera poco, justo dos minutos antes de recibir el gol, Marcelino ya había tomado la cuestionable decisión de retirar del campo a Rodrigo, por lo que la tarea de perforar nuevamente la portería rival se convirtió en una misión imposible.

Con más corazón que cabeza y sin ese futbolista entonado capaz de saca petróleo en los momentos oportunos, el Valencia vio morir un partido que pudo quedar visto para sentencia en la primera parte, pero que en cambio acabó con un marcador inquietante que le obligará a jugar con fuego en el partido de vuelta.

Octavos de final (ida)

Zenit San Petersburgo 1-3 Villarreal

Eintracht Frankfurt 0-0 Inter de Milán

Rennes 3-1 Arsenal

Dinamo Zagreb 1-0 Benfica

Sevilla 2-2 Slavia Praga

Chelsea 3-0 Dinamo de Kiev

Valencia 2-1 Krasnodar

Nápoles 3-0 RB Salzburgo