Dos largos años ha tenido que esperar Vallecas para ver de nuevo a su equipo en Primera División, pero este, finalmente, está de vuelta. Tras una travesía amarga durante la temporada pasada que no hacía presagiar la idílica campaña presente, puesto que el club se quedó lejos de permitirse soñar con el ansiado ascenso, para la 2017-2018 se construyó la base de un éxito en unas piezas que han sabido empujar al unísono al equipo hacia delante.

Gracias a ellas, el equipo de barrio, el equipo obrero, el Rayo Vallecano, ha retornado a la máxima categoría del fútbol español de forma meritoria y tras realizar una temporada memorable. De hecho, una de las claves de este ascenso se enmarca en el contexto de la pasada campaña, cuando todo se veía negro y se apostaba por la figura de Michel como técnico. Este era respaldado durante el verano y a través de un perfil de dedicación constante y esfuerzo, se dedicó a avivar la identidad que se ha asociado al bloque madrileño, dotándole de agresividad y valentía para ir al ataque, algo que ha quedado demostrado con sus 67 goles a favor, empatados con el Real Valladolid como el equipo que más goles ha anotado en este campeonato de la Liga123.

El técnico supo liderar a un bloque en el que acertó en la receta, mezclando los productos de los que ya disponía en plantilla con aquellas pequeñas incorporaciones que conformaron un cambio significativo de nivel a la vista de los resultados. Adri Embarba y Álex Moreno han sido miembros de la obra continuista de Michel como dos titulares fijos. De hecho, el lateral ya recaba intereses de clubes de Primera mientras que el extremo, feliz en Vallecas, ha dejado unos grandes números y maneras para seguir siendo una pieza destaca en su regreso a la élite. Del producto local, cabe destacar la figura de Fran Beltrán. Sin duda, el centrocampista de tan solo 19 años es la figura a seguir muy de cerca en este equipo, y su descaro y buen hacer han dado frescura al equipo.

El buen hacer se traduce también en la gestión en los despachos. Especialmente tres han sido las incorporaciones que han destacado por encima del resto. Por un lado, Unai López, cedido por parte del Athletic Club, que se ha asentado en en la mediapunta con tendencia a caer en la banda. En esta faceta se complementa de forma extraordinaria con Óscar Trejo, aquel futbolista que abandonó libre el Toulouse y que juró rescatar de su situación al Rayo, desechando por el camino ofertas de primer nivel con el único objetivo de devolverle la gloria al feudo de Vallecas. Por último, y a préstamo, la figura de Raúl De Tomás ha sido el arma letal. 24 dianas a falta de una jornada para que termine el campeonato que le mantienen en el Top 2 de máximos goleadores de Segunda División.

Una obra conjunta que ha dejado varios nombres propios, donde destaca la forma en la que ha sido arropada por toda la afición rayista, quien no ha dejado de animar sin descanso desde el comienzo de temporada hasta ver como, por fin, en la jornada 41, el club por el que gritan, lloran y ríen les devolvía su condición. Vallecas vuelve a ser de Primera.