Fran Mérida, actual jugador del Huesca, vuelve a estar de moda en el fútbol español. Poco queda de aquel centrocampista que asombró a toda la Premier League debutando tan joven con el Arsenal y, además, con un rendimiento tan bueno. El "efecto Cesc Fábregas" trajo consigo su meteórico ascenso pero, lo cierto es que poco a poco fue viendo cómo todas las buenas sensaciones que había dejado se transformaron en desilusiones y malas experiencias.

Etapa convulsa

Y es que, tras ese arranque a las órdenes de Arsene Wènger, entró en una espiral de cesiones y traspasos que terminaron mermando su confianza. Pero, lo cierto es que cuando fichó por el Atlético de Madrid cumplió un sueño, ya que siempre fue rojiblanco. No obstante, su llegada al Vicente Calderón trajo consigo una etapa muy mala como el mismo confiesa en una entrevista a El Confidencial, debido a la poca sintonía que había con Quique Sánchez Flores: «En el Atlético llegué a perder la ilusión, me sentía desplazado sin motivo. Cuando pregunté a Quique Flores qué pasaba él me decía que nada».

Así las cosas, Fran Mérida emprendió una nueva etapa en su carrera y salió cedido al Sporting de Braga, donde tampoco terminó de cuajar disputando solo siete partidos en media temporada en la Liga Sagres. De este modo, el Atlético de Madrid decidió desprenderse de los derechos del jugador y el Hércules se convirtió en el destino de un futbolista que veía como todo aquello con lo que soñaba tras debutar con el Arsenal, se iba torciendo.

Su calvario, sin embargo, no iba a terminar, ya que de Alicante se marcho a Brasil para jugar con el Atlético Paranaense. En el Brasileirao dejó detalles de su calidad pero no logró tener la continuidad esperada, algo que hizo que regresara España.

Pese a su experiencia, la única propuesta que le salió fue una del Huesca, club que por entonces militaba en Segunda B. Lejos de considerarlo como el principio del fin de su carrera, Fran Mérida aceptó la oferta para empezar desde abajo: «Lo que necesitaba era empezar de cero. Cuando salí de Brasil no tenía ofertas de Segunda y lo único que me surgía eran opciones para irme al extranjero, a Grecia y a Chipre, pero lo mejor que hice fue no irme, porque no iba a ir ilusionado. Y aunque fuera un Segunda B, creo que elegí bien».

Regreso a España

Así, en el conjunto azulgrana ha logrado la estabilidad necesaria para volver a confiar en sí mismo. Y, aunque no pierde de vista la máxima categoría del fútbol español, considera que debe disfrutar de ese ascenso paulatino que no tuvo en el Arsenal, donde pasó del ostracismo a la primera plana del fútbol mundial: «Sí. Alguna vez me han preguntado si tengo ganas de volver a Primera, obviamente las tengo, pero no estoy obsesionado. Cuando decidí venir aquí quería empezar de cero y hacer las cosas bien, ir pasito a pasito. Cuando sucedió el ’boom’ de debutar en el Arsenal di pasos más grandes pero menos seguros. Ahora lo único que quiero es hacer un buen año, mantener la categoría y ya veremos en verano qué pasa. Si no llega seguiré trabajando igual».

Ahora, a las órdenes de Luis García Tevenet, está volviendo a ser ese jugador capaz de acertar con cualquier decisión, de interpretar el fútbol y marcar los tiempos del juego de su equipo. Actuando como mediocentro, algo más retrasado que en su juventud, ha adquirido la responsabilidad de un conjunto que pretende lograr la salvación y asentarse en la categoría de plata del fútbol español.